PSOE impone nuevos impuestos en 2025 que afectarán a la cesta de la compra y ahorro

German Fuertes Otero

German Fuertes Otero

Publicado: 01/03/2026 • 20:35
Actualizado: 01/03/2026 • 20:35

Actualizado el 1 de marzo de 2026 por Carlos José Belmonte López

Decía Benjamin Franklin que en la vida sólo hay dos certezas: la muerte y los impuestos. A la vista de las nuevas subidas de impuestos que ha preparado el PSOE para 2025, parece claro que esta máxima sigue más vigente que nunca. A la postre, el Gobierno se prepara para estrenar una nueva ronda de incrementos tributarios que afectarán desde la cesta de la compra hasta el ahorro de los contribuyentes.

Impacto en los alimentos básicos

De entrada, se destaca el aumento del IVA para los alimentos básicos, como pan, leche, frutas y huevos, que pasará del 2% hasta el 4%. Esta reversión de la rebaja aprobada años atrás para mitigar la inflación añade presión sobre los hogares, que volverán a pagar más en sus compras diarias. Además, el aceite de semillas y la pasta regresarán al tipo del 10%, frente al 7,5% que disfrutaban hasta ahora. Este cambio significa que al momento de ir al supermercado, los consumidores notarán una diferencia en sus bolsillos, ya que los precios de estos productos esenciales aumentarán.

Aumento del IVA en servicios básicos

Algo similar ocurre con la electricidad, que pasará a soportar un IVA del 21%. Es importante recordar que este impuesto se aplica sobre el recargo del impuesto especial a la electricidad, lo que implica pagar impuestos sobre los impuestos. Dado que la rebaja de este impuesto especial a la electricidad ya fue revertida este año, a partir de 2025, muchos hogares que venían pagando 5,5 céntimos de impuestos por cada euro consumido de electricidad pasarán a pagar 27 céntimos por cada euro consumido. Esto supone un incremento significativo en el coste de un servicio básico que muchas familias utilizan diariamente.

Otras subidas tributarias que afectan el ahorro y la sostenibilidad

Pero las subidas impositivas no terminan ahí. Asimismo, desaparecen las deducciones del IRPF para obras de eficiencia energética o para la compra de vehículos eléctricos. Esto es notable, ya que estas deducciones incentivaban a los ciudadanos a invertir en mejoras que favorecieran tanto su economía como el medio ambiente.

Además, se eleva el tipo marginal máximo para la base imponible del ahorro, que pasará del 28% al 30%. Esto significa que, para quienes tienen ahorros, una mayor parte será destinada a impuestos. Asimismo, se extiende el impuesto especial sobre el tabaco a los cigarrillos electrónicos y las bolsas de nicotina. Por último, la conocida como “tasa de basuras”, cuya recaudación era optativa para los ayuntamientos, se volverá obligatoria para todos los municipios de más de 5,000 habitantes, con un coste estimado de 200 euros por hogar.

Un panorama fiscal insaciable

La voracidad fiscal de nuestro gobierno parece no tener fin: cada año se acumulan nuevas subidas que merman la renta disponible de las familias y de las empresas. Frente a esta gula recaudatoria desmedida, solo puede existir un freno: el hartazgo ciudadano. ¿Cuánto más podrán soportar los españoles antes de exigir a nuestros gobernantes que cesen en su extractivismo tributario?

Es fundamental entender que estas subidas no solo afectan a los hogares; también impactan en las pequeñas y medianas empresas, que deben lidiar con un entorno económico ya complicado y verán ajustar sus márgenes. La carga de estos nuevos impuestos puede disuadir las inversiones y desalentar el consumo, factores clave para la recuperación económica del país, especialmente en un contexto post-pandemia.

Expectativas y reacciones ante las subidas impositivas

Con la vista puesta en 2025, se espera que los ciudadanos se manifesten contra estas medidas. Organizaciones y sindicatos podrían organizar protestas para exigir una revisión de estas políticas fiscales. Las familias tendrán que ser más estratégicas en su presupuesto diario, priorizando gastos y buscando alternativas para suavizar el golpe en su economía. Por otro lado, las empresas tendrán que adaptarse a un nuevo panorama fiscal que podría limitar su crecimiento y contratación.

Ante esta situación, es necesario que desde la sociedad civil se propongan soluciones sostenibles que ayuden al gobierno a equilibrar los ingresos sin comprometer el bienestar de los ciudadanos. En este contexto, la transparencia en el uso de los fondos recaudados es vital para que los ciudadanos confíen en que su dinero se destina a mejoras que beneficien a la sociedad.

En conclusión, los nuevos aumentos de impuestos previstos para 2025 se presentarán como un reto significativo para las familias y las empresas en España. La pregunta que queda en el aire es: ¿qué medidas se implementarán para garantizar que estos cambios no deterioren aún más el bienestar de los ciudadanos? Solo el tiempo dirá si habrá un cambio en la política fiscal o si la presión pública lleva a una reconsideración de estas decisiones tan impopulares.