Ni el consumo masivo de pan ni su variedad actual: la búsqueda de un pan saludable en un contexto de descenso nutricional

German Fuertes Otero

German Fuertes Otero

Publicado: 03/03/2026 • 20:08
Actualizado: 03/03/2026 • 20:08

Actualizado el 3 de marzo de 2026 por Carlos José Belmonte López

En las últimas décadas, el consumo de pan ha experimentado un notable descenso en España. Si retrocedemos a los años sesenta del siglo pasado, encontramos que el promedio era de 130 kg por persona y año. Sin embargo, esta cifra ha caído drásticamente, llegando a 27,35 kg por persona y año en 2023.

Un cambio generacional

A pesar de esta disminución, muchas personas siguen considerando el pan como un acompañamiento esencial de las comidas. Algunas lo usan para disfrutar de un par de bocados o para mojar la salsa. Sin embargo, en comparación con generaciones pasadas, el vínculo con este alimento ha cambiado. Según la opinión de Mª Cuz Manzaneque, Secretaria del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), “el pan ha pasado de ser un alimento fundamental en la dieta a convertirse en un complemento”, especialmente cuando se dispone de opciones más nutritivas disponibles.

Variedad de panes

Curiosamente, durante la época en que el consumo de pan era más elevado, había poca variedad en los tipos de pan disponibles, limitándose esencialmente a pan blanco, pan integral y pan sin sal. En contraste, hoy en día, mientras que su consumo disminuye continuamente, la oferta de panes ha crecido exponencialmente.

La percepción de la salud del pan

El descenso del consumo de pan también puede atribuirse a la percepción de que no es un alimento saludable. Esta idea ha arraigado en la mente de muchas personas, quienes asocian el pan con el aumento de peso. Y, en efecto, en una sociedad que prioriza la salud y la figura, es comprensible que se busquen alternativas a lo que se percibe como poco saludable.

¿Es el pan saludable?

Cuando se interroga a los expertos de la nutrición sobre la salud del pan, la respuesta es menos categórica de lo que muchos podrían esperar. La cuestión ya no es si el pan es bueno o malo, sino ¿cuál de todos los tipos de pan es el más saludable? Según Manzaneque, el enfoque debería estar en elegir un pan integral, que es considerado la opción más nutritiva. Para que un pan sea saludable, debe estar hecho principalmente de harina integral y otros ingredientes de calidad.

La alternativa a la bollería

Otra consideración importante es el papel del pan en nuestras dietas modernas. Aunque hay quienes argumentan que el pan debería eliminarse por completo de la alimentación diaria, Manzaneque sostiene que puede ser una buena alternativa a productos como la bollería industrial. “Sustituir la bollería en el desayuno o a media tarde por una rebanada de pan con tomate, por ejemplo, es una opción más saludable”, afirma la nutricionista.

El pan en la dieta diaria

Si bien el consumo de pan no es necesario en todas las dietas, esto no significa que debamos erradicarlo por completo. Más bien, la clave es elegir el tipo de pan adecuado, adaptándolo a nuestros hábitos alimenticios. “El pan integral es, sin duda, la opción más saludable”, apunta Manzaneque, pero advierte que no sirve cualquier tipo de pan.

El que más y el que menos saludable

Para que un pan sea considerado saludable, debe contener harina de cereal integral, agua, levadura y sal. Asimismo, es importante tener en cuenta el tipo de grasas que se añaden al pan. Si se incluye aceite, debe ser de oliva virgen. En contraste, el pan menos saludable suele elaborarse con harinas refinadas y azúcares, grasas de mala calidad y grandes cantidades de sal.

Por lo tanto, el pan integral es, con diferencia, la opción más nutritiva, mientras que el menos saludable se caracteriza por los ingredientes mencionados anteriormente.

Catálogo de panes y opciones

Para ofrecer una visión más clara de lo que podemos encontrar en el mercado, aquí hay una lista de los tipos de pan más frecuentes y sus características nutricionales:

  • Pan blanco: A menudo rico en almidón, es ideal para personas atletas gracias a su rápida absorción.
  • Pan de trigo sarraceno: Aunque no es un cereal, su ausencia de gluten lo hace apto para celíacos.
  • Pan de espelta: Con un perfil nutricional superior al trigo común, pero asegurarse de que sea 100% integral.
  • Pan de centeno: Con menos gluten que otros panes, a menudo se considera más saciante, aunque esto no siempre es así.
  • Pan de maíz: Aunque es sin gluten, es fundamental asegurarse de que no contenga harinas con gluten mezcladas.

En conclusión, el pan puede ocupar un lugar en nuestra dieta, siempre que se elijan las variedades adecuadas. Con el conocimiento correcto, podemos disfrutar de este alimento ancestral mientras cuidamos nuestra salud.