Actualizado el 5 de febrero de 2026 por Carlos José Belmonte López
La obesidad y el sobrepeso son problemas graves que afectan la salud de muchas personas. De hecho, en el XX Congreso de la SEEDO, celebrado recientemente en Santiago de Compostela, se destacó que el 35% de los pacientes que acuden a Atención Primaria sufren obesidad. Este porcentaje aumenta hasta un alarmante 55,6% al considerar la obesidad abdominal, que se mide a través del perímetro de cintura.
La importancia del perímetro de cintura
El perímetro de cintura o abdominal es la medición que se realiza alrededor del abdomen, típicamente a la altura del ombligo. Este dato es crucial para determinar la grasa acumulada en la zona. Con una simple cinta de medir, se puede conocer si el perímetro está por encima de los 88 centímetros en mujeres y 102 en hombres, límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque esta sencilla prueba es más informativa que índice de masa corporal (IMC), muchas veces pasa desapercibida. Así lo enfatizan los especialistas, quienes señalan que la grasa acumulada en el abdomen se vincula a un mayor riesgo cardiovascular que el mero exceso de peso.
Percepción errónea sobre la obesidad
A pesar de que las enfermedades cardiovasculares son una de las principales preocupaciones entre las personas con obesidad, la respuesta a la “Encuesta sobre el conocimiento de los españoles en torno a la obesidad” indica que muchos asocian el IMC como el principal indicador de riesgo. Según Mar Malagón, presidenta de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), “lo que realmente se relaciona con problemas cardiovasculares es la grasa abdominal. Un aumento en esta grasa no solo incrementa la mortalidad, sino que también repercute en un peor pronóstico de salud.” Además, Malagón advirtió que aquellas personas que parecen delgadas pueden tener un alto perímetro abdominal, lo cual las pone en un riesgo cardiovascular similar al de personas con obesidad.
Impacto en la salud de las mujeres durante la menopausia
El informe presentado por la SEEDO también abordó el impacto del peso y los riesgos cardiovasculares en ciertas etapas de la vida de la mujer, como la menopausia. Aunque solo el 5% de las encuestadas vincula este periodo con un mayor riesgo cardiovascular, los síntomas más comunes, como los sofocos (49%) y el aumento de peso (30%), desestiman una amenaza significativa. La experta aclara que durante la menopausia, los niveles de estrógenos caen, lo que favorece la acumulación de grasa abdominal, un hecho que debe ser tomado en cuenta a la hora de evaluar el riesgo cardiovascular.
Herramientas de valoración en atención primaria
En el contexto de la atención primaria, la falta de herramientas adecuadas para evaluar la adiposidad es evidente. José Manuel Fernández García, médico de Familia y coordinador del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), afirma que “utilizar solo el IMC no es suficiente”. Si se combina esta medida con el perímetro de cintura o con otros índices como el cintura-cadera o cintura-altura, se obtiene una mejor correlación con el riesgo cardiovascular. Esto permite una valoración más precisa de la intensidad y los objetivos del tratamiento para la pérdida de peso, aspecto fundamental para mejorar la salud del paciente.
La necesidad de nuevas técnicas en la evaluación de la adiposidad
A pesar de la importancia de estas medidas, Fernández García señala que “generalmente no disponemos de herramientas de valoración de la adiposidad, como la bioimpedanciometría”, lo que limita el diagnóstico y el tratamiento adecuados. Es aquí donde entra en juego la ecografía del tejido adiposo, que se presenta como una opción valiosa. Esta técnica puede realizarse en consulta, no irradia al paciente y resulta más económica que otras pruebas como un TAC o una resonancia. Además, como destaca Guillem Cuatrecasas, director de CP Endocrinología SLP (Barcelona), permite medir cinco capas de grasa abdominal, cada una con funciones fisiológicas distintas.
Beneficios de la ecografía del tejido adiposo
La ecografía del tejido adiposo, según Cuatrecasas, puede repetirse tantas veces como sea necesario para valorar la evolución del paciente. Es importante porque distintas grasas tienen diferentes impactos en la salud. Por ejemplo, la grasa alrededor de los riñones puede influir en la hipertensión arterial, mientras que la que rodea la aorta abdominal tiene repercusiones cardiovasculares significativas. Esta percepción está en línea con la visión de que la obesidad no es solo un problema de peso, sino de la localización de la grasa corporal.
Así, entender y medir correctamente la grasa abdominal se vuelve fundamental para el control y la prevención de las enfermedades cardiovasculares, especialmente en una población donde la obesidad es cada vez más prevalente. La combinación de un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado puede ser clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

