Actualizado el 5 de febrero de 2026 por Carlos José Belmonte López
Los casos de sarampión en España han experimentado un notable incremento en los últimos años, pasando de únicamente 7 en 2023 a 217 en 2024. Desde el 1 de enero de 2025 hasta el 23 de febrero de 2025, se han contabilizado ya 110 nuevos casos. Esta enfermedad, que hasta hace poco se consideraba en vías de erradicación en el país gracias a la vacunación, había presentado solo algunos casos esporádicos anuales hasta 2022.
A partir de 2022, la situación ha cambiado radicalmente. Según una evaluación realizada por el Ministerio de Sanidad en junio de 2024, en la Unión Europea se comunicaron casi 11,000 casos de sarampión entre abril de 2023 y marzo de 2024, con más de 8,500 de ellos confirmados. Sorprendentemente, Rumanía se ha convertido en el país más afectado, concentrando el 80.5% de los casos europeos.
Causas del aumento de casos
A pesar de que España se encuentra "en situación de eliminación de sarampión desde 2016" y posee una cobertura de vacunación superior al 90% con dos dosis, y al 95% con una dosis, los brotes han comenzado a aparecer. Manuel Baca, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Málaga, advierte que “están apareciendo brotes” especialmente preocupantes cuando las tasas de vacunación disminuyen.
Noemí López Perea, investigadora del Centro Nacional de Epidemiología (CNE-ISCIII), mencionó que “la mayor parte de estos casos están ocurriendo en el País Vasco” y algunos se han presentado en entornos hospitalarios, donde la transmisión suele ser más alta. Sin embargo, la experta asegura que no hay motivo para alarmarse: "El virus no está circulando", y la cobertura vacunal sigue siendo "muy alta" en España, con los brotes originándose principalmente por casos importados.
Es crucial subrayar que, aunque la situación en España no es tan alarmante como en otros lugares, el crecimiento progresivo de casos en el país refleja un contexto internacional preocupante. Según los expertos, “es previsible que la probabilidad de exposición de la población residente en España al virus del sarampión aumente” debido al incremento global de casos. Por lo tanto, instan a mantener altas capacidades de detección y a implementar medidas de salud pública de manera temprana.
Cómo actuar: la vacunación es la clave
La vacunación sigue siendo la herramienta principal para mantener el sarampión en niveles bajos e, idealmente, erradicarlo por completo. A pesar de la alta cobertura de vacunación frente al sarampión en España, el pediatra Fernando Moraga-Llop advirtió que “hay 11 comunidades donde el porcentaje de segunda dosis es inferior al 95%”, la cifra considerada óptima.
Es esencial prestar atención a grupos de personas vulnerables, especialmente en grandes ciudades, ya que, aunque la media de vacunación sea positiva, hay zonas donde la cobertura puede bajar significativamente. Por ejemplo, en ciertos barrios, el porcentaje puede disminuir hasta el 50%.
La vacuna contra el sarampión, que forma parte de la triple vírica, se administra durante la infancia según el calendario vacunal del país. La pregunta que surge es si es necesario vacunar a los adultos o a ciertos grupos específicos ante el incremento de casos. Generalmente, se considera que quienes nacieron antes de 1970 (por haber contraído la enfermedad antes de que fuese común la vacunación) y después de 1980 (por haber sido vacunados) están protegidos. Sin embargo, en algunas comunidades se están recomendando vacunaciones para quienes nacieron entre 1970 y 1980, ya que este grupo podría estar en riesgo debido a la baja cobertura vacunacional en esa década.
López Perea aclaró que no hay una campaña formal al respecto, sino que se están ofreciendo recomendaciones de vacunación de manera oportunista al contactar a estas personas con el sistema sanitario. Según un estudio, “la población más desprotegida es la nacida entre 1978 y 1987”, lo cual sugiere la necesidad de realizar una recomendación general de vacunación para aquellos nacidos en España desde 1978 sin un historial de vacunación documentada o que no han contraído la enfermedad anteriormente.
Moraga-Llop propuso ampliar esta recomendación a personas nacidas a partir de 1970 como medida preventiva, indicando que la posibilidad de sufrir complicaciones por sarampión es mayor en adultos que en niños. Por lo tanto, una estrategia de vacunación más inclusiva podría ser un paso esencial para proteger a la población de un posible brote.
Además, es importante seguir concienciando a la población sobre la relevancia de la vacunación. Con un tono empático y claro, se debe recordar que las campañas de información son vitales para mantener dispuestas a las personas a vacunarse y proteger a la comunidad en general. La clave para mantener la salud pública y erradicar enfermedades como el sarampión radica en la educación y en la acción concertada de todos.

