Adiós a las cenas: el nutricionista Luis Zamora revela por qué saltarse la última comida puede ser un error fatal

Actualizado el 5 de febrero de 2026 por Carlos José Belmonte López

La importancia de cenar: mitos y realidades

En los últimos años, el ayuno intermitente ha ganado popularidad como método para gestionar el peso. Sin embargo, muchos optan por saltar comidas importantes, como la cena, con la creencia errónea de que pueden obtener beneficios saludables. Esta práctica, aunque parece una opción atractiva, no es adecuada para todos y debe llevarse a cabo con un enfoque informado.

Las consecuencias psicológicas de saltarse la cena

Según el célebre nutricionista Luis Zamora, muchas personas que evitan la cena suelen experimentar ansiedad por la comida. Esta condición puede desencadenar desequilibrios hormonales que, a su vez, aumentan la probabilidad de ganar peso, especialmente en forma de grasa. Este comportamiento no solo afecta el estado emocional, sino que también puede crear un ciclo perjudicial, donde el deseo de consumir ultraprocesados se incrementa al día siguiente como resultado de un “efecto rebote”.

El proceso de reparación del cuerpo durante el sueño

Por otro lado, el nutricionista explica que durante el sueño, el organismo inicia un proceso de reparación celular y tisular. La nutrición previene la pérdida de masa muscular y asegura un equilibrio en el metabolismo. Esto significa que no solo es vital dormir las horas adecuadas, sino también contar con una alimentación equilibrada antes de descansar, que apoye estos procesos naturales del cuerpo.

Qué cenar para una buena noche de descanso

Zamora sugiere que una cena adecuada debe ser rica en proteínas e hidratos de carbono de calidad y fácil digestión. Esto no solo ayuda a un sueño reparador, sino que también regula el apetito al día siguiente. Las hormonas que regulan el hambre y la saciedad, como la grelina y la leptina, siguen un ritmo circadiano; por lo tanto, cambios drásticos en la alimentación pueden afectar su funcionamiento natural.

Respecto a cómo debería ser una buena cena, Zamora enfatiza la importancia de consumir proteínas de calidad, como pescado, huevo, y legumbres, siempre que se toleren bien en la noche. Además, es fundamental elegir grasas saludables, como el aceite de oliva, frutos secos, semillas y aguacate. Todos estos alimentos deben ser de fácil digestión, dado que su ingesta ocurre cerca del momento de dormir.

Elegir los carbohidratos adecuados

El profesional también recomienda incluir hidratos de carbono de bajo índice glucémico, como verduras, quinoa, boniato, pan de centeno y hummus. Estos componentes han de ser integrales y ricos en fibra. Además, no se debe pasar por alto el consumo de frutas y hortalizas densas en nutrientes. En resumen, la cena debería ser una comida habitual, más pequeña en cantidad y lo más digerible posible para facilitar un buen descanso.

Importancia del asesoramiento nutricional

Zamora resalta que cualquier modificación en el patrón alimentario debe ser personalizada y no realizarse sin la orientación adecuada. La falta de nutrientes puede llevar a alteraciones del sueño y, con el tiempo, disminuir la masa muscular, entre otros problemas de salud. Por eso es esencial entender que no todas las estrategias de pérdida de peso son aplicables a todos.

¿Cenar o no cenar? Reflexiones finales

Para concluir, Zamora enfatiza que existe un concepto erróneo común respecto a cómo funciona el cuerpo humano. «Parece que nos vamos a la cama, como si el cuerpo se pusiera en modo reposo», dice. «Esto no funciona así para todos. Según nuestro estilo de vida, metabolismo y necesidades individuales, habrá personas que se beneficien de cenar, mientras que otras pueden experimentar efectos adversos, como un aumento de la ansiedad.» Al final, cada persona debe encontrar lo que funcione mejor para su bienestar específico, con una alimentación bien equilibrada y adecuada a su estilo de vida.