Actualizado el 5 de febrero de 2026 por Carlos José Belmonte López
El proceso de deglución de alimentos comienza en la boca y culmina en el intestino con la absorción de los nutrientes. Cada parte del sistema digestivo cumple una función esencial, y cuando una persona come rápidamente, la boca no realiza su labor adecuadamente. Según Rubén Bravo, nutricionista de Clínica Evolution y experto en psicología positiva, “el ensalivado no se realiza correctamente y el alimento entra demasiado sólido en el estómago, lo que favorece un aumento de la acidez y un mayor esfuerzo del estómago”. Una mala práctica que puede tener consecuencias significativas a largo plazo.
Consecuencias de comer rápido
Comer rápido puede traer consigo varios problemas de salud. En primer lugar, este hábito puede desencadenar la aparición de úlceras. Quien ingiere grandes cantidades de alimento de manera apresurada tiende a aumentar la flexibilidad del estómago, lo que genera una necesidad de comer cada vez más para sentirse saciado. Además, Bravo menciona que “al entrar más alimento, el estómago empieza a aumentar en flexibilidad”. Este fenómeno puede resultar en un ciclo vicioso en que se come en exceso.
La percepción de que “comer rápido engorda más” es un tema recurrente. La grelina, una hormona relacionada con la saciedad, explica este fenómeno. Bravo detalla que “hay un receptor en el estómago que se activa entre 20 y 25 minutos después de empezar a comer”. Entonces, si la persona come de forma acelerada, puede consumir una gran cantidad de alimento antes de que la grelina indique que es suficiente. “No se engorda más porque mastiquemos poco, sino porque comemos muchísima más cantidad”, enfatiza el nutricionista.
Desde un enfoque psicológico, la velocidad al comer puede ser un síntoma de ansiedad o estrés. Bravo explica que “puede incluso llevar a un trastorno de la conducta alimentaria, manifestándose en comportamientos de alimentación compulsiva”. En este sentido, se ha observado que las personas con tendencia a la obesidad presentan ciertas hormonas, como la leptina, que pueden agravar este problema. De manera alarmante, consumir alimentos adictivos, como aquellos ricos en azúcares simples y grasas saturadas, puede producir una sensación de felicidad y tranquilidad a corto plazo, lo que impacta en el deseo de comer.
Sobre las consecuencias emocionales a largo plazo, Bravo subraya que, si no se detecta este patrón a tiempo, puede llevar a una adicción a la comida. “La persona comienza a comer de manera compulsiva en diferentes estados emocionales, ya sea tristeza o felicidad, sin poder controlar ni comprender el porqué de su ingesta”. Este comportamiento ha demostrado ser problemático, ya que puede impactar negativamente tanto en la salud física como emocional del individuo.
Consejos para comer más despacio
Frente a estos desafíos, es crucial adoptar medidas que ayuden a reducir la velocidad al comer. La primera clave es reconocer que se tiene un problema y ser objetivo al respecto. “Que la persona se dé cuenta de su hábito y sepa hacia dónde le puede llevar es fundamental”, afirma Bravo. A continuación, se presentan algunas recomendaciones:
- Ser consciente de la forma en que se come; puede ser útil dejar el tenedor entre bocado y bocado y masticar bien el alimento antes de tragarlo.
- Servir los alimentos en cantidades pequeñas para evitar el consumo excesivo.
- Intentar mantener conversaciones durante la comida, transformando el acto de comer en una actividad social.
- Añadir un aperitivo saludable antes de las comidas principales. Este método ayuda a llegar a las comidas con menos hambre y a comer de forma más pausada.
- Preguntarse: si tanto nos gusta comer, ¿por qué no disfrutar más despacio el alimento? Esta reflexión puede incentivar un cambio positivo.
Incorporar estos consejos no sólo puede mejorar la digestión, sino que también contribuye a un estilo de vida más saludable. Comer lentamente no se trata solo de saborear la comida, sino también de cuidar la salud a largo plazo y protegerse de potenciales problemas emocionales relacionados con la alimentación.

