Actualizado el 5 de febrero de 2026 por Carlos José Belmonte López
El debate en torno a la política fiscal en España ha tomado un nuevo rumbo con el reciente veto del Gobierno a varias propuestas legislativas relacionadas con el IVA en las donaciones a bancos de alimentos. Este veto ha generado incertidumbre y preocupación entre las entidades sin ánimo de lucro y los partidos políticos que abogan por simplificar el proceso de donación y reducir la carga fiscal.
Las Propuestas Legislativas Veteadas
Recientemente, el Ejecutivo ha decidido ejercer su derecho constitucional a vetar en el Congreso las enmiendas presentadas por el PP, Junts y Coalición Canaria. Estas enmiendas pretendían eliminar el IVA en las donaciones de alimentos, alegando que, de ser aprobadas, ello podría suponer una pérdida de ingresos de aproximadamente 55 millones de euros para el Estado. En concreto, se trataba de enmiendas al proyecto de ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario que está en tramitación.
Por ejemplo, Coalición Canaria había propuesto que las donaciones de alimentos y bienes de primera necesidad a entidades benéficas no estuvieran sujetas al IVA. Esta medida no solo busca facilitar las donaciones, sino que también generaría derechos a deducción para aquellos que contribuyen a reducir el desperdicio alimentario. Sin embargo, el veto del Gobierno ha frustrado estas intenciones, y el escenario no parece prometedor para quienes apoyan estas reformas.
Implicaciones Comunitarias
Uno de los argumentos del Gobierno para justificar esta decisión es que tales cambios serían «incompatibles» con la normativa comunitaria. De acuerdo con esta normativa, las entregas de bienes realizadas de manera gratuita por empresarios están sujetas al IVA, como ocurre en casos de autoconsumo de bienes. Esto se debe a que, al haber deducido el IVA en la adquisición de dichos bienes, se afectaría a la neutralidad del impuesto establecida en la Directiva armonizada.
Este razonamiento crea un dilema significativo: mientras que la intención es fomentar la donación de alimentos y bienes, la lucha por cumplir con las normativas fiscales europeas limita las acciones que se pueden implementar en el ámbito nacional. Esto lleva a plantearse la pregunta: ¿es posible encontrar un equilibrio entre la generosidad hacia quienes más lo necesitan y las exigencias fiscales?
Otras Iniciativas Veteadas
Además de las propuestas relacionadas con el IVA en donaciones, las formaciones políticas también han visto frustradas sus iniciativas en otras áreas. Por ejemplo, Coalición Canaria propuso una deducción en el Impuesto de Sociedades por las donaciones a bancos de alimentos. No obstante, esta iniciativa también fue vetada, ya que se estima que podría implicar una pérdida recaudatoria de 1,1 millones de euros.
Por su parte, el PP y Junts intentaron establecer que las entregas de alimentos o dinero destinadas a la adquisición de alimentos por parte de bancos de alimentos y entidades sin ánimo de lucro no estuvieran gravadas por el IVA. Adicionalmente, una propuesta del PP también buscaba clasificar a las entidades donantes como consumidores finales para evitar que estuvieran sujetas al IVA. Sin embargo, estas propuestas marchan en la misma dirección: el veto ha detenido su progreso.
Impacto en Otros Sectores
Las consecuencias del veto no se limitan solo a las propuestas sobre alimentos. El partido ERC también se ha visto afectado, ya que su enmienda para otorgar ayudas excepcionales a los sectores del olivar y el viñedo no ha podido ser tramitada. Este plan implicaba un gasto de 370 millones de euros, lo que llevó a su rechazo. Además, se ha rechazado otra propuesta para la devolución parcial del gasóleo utilizado en agricultura y ganadería debido al aumento de costos derivados de la guerra en Ucrania, calculándose en 17 millones de euros.
El Futuro del IVA en Alimentos
La situación se vuelve aún más compleja si consideramos que a partir de enero de 2025 se eliminarán las reducciones actuales del IVA en alimentos. En este contexto, los productos básicos, como el aceite de oliva, que actualmente tienen un IVA del 2%, volverán a situarse en un 4% habitual, y otros productos como las pastas y aceites de semillas, que ahora están al 7,5%, regresarán al 10%. Esto plantea la inquietud de si la ciudadanía estará preparada para enfrentar estas nuevas cargas fiscales en un momento en que la inflación y el costo de vida ya son preocupantes.
A medida que la situación se desarrolla, los partidos políticos y las ONG luchan para encontrar soluciones que no solo beneficien a las arcas del Estado, sino que también promuevan el bienestar social. La búsqueda de un balance entre la normativa fiscal y el impulso a la solidaridad sigue siendo un desafío a resolver en el futuro cercano. Sin duda, los próximos meses serán claves para observar cómo se desarrollan estas dinámicas y qué impacto tendrán en la población.

