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Soy experto en conservación de alimentos y te diré cómo congelar carne fresca evitando que se estropee y asegurando su seguridad nutricional

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Actualizado el 7 de junio de 2026 por Carlos José Belmonte López

Es muy posible que a la hora de comprar carne fresca te encuentres con el problema de que haya piezas a las que no les des salida por no encontrar la oportunidad para prepararla o, simplemente, se te ha olvidado, y sea demasiado tarde.

¿Es seguro congelar carne que está a punto de caducar?

Es en esos momentos cuando a muchos les surge la idea de congelar la carne fresca que está a punto de caducar, independientemente del producto del que se trate, a excepción de procesados como las salchichas, tales como la pechuga de pollo, los filetes de ternera, entrecots, chuletas de cerdo, solomillo de cerdo y paletillas de cordero.

Dicho lo anterior, hay que dejar claro que es posible congelar la carne el día que va a caducar, pero la realidad es que no es conveniente. En todo caso, se trata de un mal menor antes que tirar la comida, pero convendría hacerlo antes de llegar a esa fecha límite para que pueda conservar sus propiedades y su consumo sea seguro.

Consejos para una adecuada congelación de carne

Aunque el congelador puede ayudar a alargar la vida útil de la carne fresca y envasada, hay que tener cierta precaución al hacerlo justo cuando va a caducar. El problema no tiene que ver con el hecho de que la carne cruda a punto de caducar sea congelada antes de que empiece a perder propiedades, sino en descongelar o preparar mal una carne cuyo consumo comienza a ser arriesgado.

Si se tiene un congelador de cuatro estrellas, se podrá congelar la carne el mismo día en el que va a caducar, aunque para ello hay que tener en cuenta una serie de consideraciones:

  • Recipiente de almacenamiento: es importante utilizar un recipiente apropiado para que la carne se encuentre debidamente protegida o, en su defecto, usar un envoltorio que impida que el hielo la estropee o que entre en contacto con otros productos ya congelados. Las mejores opciones son un táper, papel film o un zip de plástico, dejando la menor cantidad de aire posible en ellos.
  • Cortar en porciones: si se van a almacenar piezas demasiado grandes de carne, lo más conveniente es hacer porciones y congelarlas de forma que luego se puedan ir descongelando y utilizando según las necesidades. Es preferible descongelar dos piezas a dejar una pieza demasiado grande y ocasionar un desperdicio de comida.
  • Respetar la descongelación: es necesario que, al congelar carne a punto de caducar, se respete la descongelación, haciéndola siempre en nevera y evitando el contacto con los jugos que suelta, además de cocinarla lo más pronto posible.
  • Cuidado con su preparación: la congelación permite desactivar de forma temporal a las bacterias y microorganismos que pudren la carne debido a las bajas temperaturas, pero una vez que se recupera la temperatura, todos ellos vuelven a estar latentes, dado que la mayoría de los patógenos alimentarios, como anisakis y salmonella, solo mueren en la cocción a partir de 65 grados centígrados.
  • Tiempo de conservación: por último, hay que tener en cuenta que el congelador no debe ser el lugar donde se almacene comida de forma ilimitada. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomienda conservar los filetes de ternera, así como el pollo y el pavo, durante un máximo de 12 meses; las chuletas de cerdo entre 4 y 6 meses; la carne picada, entre 3 y 4 meses; y las salchichas frescas durante un máximo de 2 meses.

Erros comunes y buenas prácticas en la congelación

En muchas ocasiones se necesita congelar carne, y para que esta se mantenga en perfecto estado y no pierda ninguna de sus propiedades. Es necesario asegurarse de que cualquier pieza de carne cruda de buena calidad esté completamente seca antes de introducirla en el congelador.

Otra recomendación es no guardar los excedentes de carne envasada en la nevera, aunque tengas previsto usarla en 1-2 días, ya que, por la temperatura, se acabará deteriorando progresivamente.

También es fundamental retirar el exceso de grasa antes de colocarla en el congelador, puesto que esas partes son las que primero se estropean. Al quitar los trozos más grandes de grasa, se favorecerá su conservación.

Como dividir pizza de forma eficiente

Para congelar piezas grandes, divide las piezas en raciones individuales de 200-250 gramos, envolviéndolas en papel film, lo que evitará que se peguen y facilitará el proceso de descongelación cuando se necesiten.

Un paso básico es no apresurarse a congelar la carne cocinada, debiendo esperar a que se enfríe completamente para protegerla e introducirla en el congelador. Por último, recuerda verificar la temperatura del congelador; la carne comienza a congelarse a aproximadamente -12 °C, siendo lo ideal que el congelador esté a unos -18 °C.

Siguiendo estas recomendaciones, se puede maximizar la seguridad y la calidad de la carne congelada. Esto no solo previene el desperdicio de alimentos, sino que también asegura que las cenas futuras sean sabrosas y saludables.