Actualizado el 14 de mayo de 2026 por Carlos José Belmonte López
Mantener una buena salud cerebral a largo plazo, reduciendo el riesgo de desarrollar demencia y alargando de este modo nuestra esperanza de vida saludable, depende de multitud de factores. Uno de ellos, el más estudiado en la actualidad, es la alimentación. Y algunos de los productos más recomendados por especialistas de todo el mundo están al alcance de la mano. Es el caso del aceite de oliva.
Los beneficios del aceite de oliva para el cerebro
Según la doctora Sogol Ash, médica especializada en longevidad, el aceite de oliva debe ser considerado como un pilar básico de una dieta saludable para el cerebro. Esto se debe a su potencial antioxidante y antiinflamatorio. La doctora menciona un reciente estudio de la Universidad de Harvard, que analizó a 92.383 estadounidenses y destaca la relación entre el consumo de este aceite y la salud cerebral.
El estudio revela que, incluso teniendo en cuenta la predisposición genética y la calidad general de la dieta, aquellos participantes que consumían al menos 7 gramos diarios de aceite de oliva presentaban hasta un 28% menos de riesgo de morir por causas relacionadas con la demencia.
Propiedades del aceite de oliva
La dieta mediterránea ha sido ampliamente estudiada y se ha demostrado que ofrece numerosos beneficios, tanto a nivel general como específico para la salud del cerebro. Aunque existen muchas variedades de aceites vegetales, el aceite de oliva se distingue por su riqueza en ácidos grasos monoinsaturados, que desempeñan un papel crucial en la salud cerebral, según diversas investigaciones.
Estos ácidos grasos promueven el flujo sanguíneo cerebral y ayudan a reducir la neuroinflamación. Además, el aceite de oliva es rico en polifenoles, como el oleocantal, que ha demostrado ser efectivo en la reducción del estrés oxidativo y la inflamación. Ambos factores están estrechamente ligados al incremento del riesgo de padecer enfermedades neurocognitivas, incluyendo la demencia.
Otros beneficios para la salud
No obstante, los beneficios del aceite de oliva no se limitan solo a la salud cerebral. El consumo de este aceite también favorece la promoción de la saciedad, lo que contribuye a mantener un normopeso y, por ende, a reducir el riesgo de múltiples enfermedades crónicas. A su vez, mejora la salud intestinal al potenciar la producción de bilis y facilitar tanto el metabolismo de grasas como la absorción de nutrientes.
Además, las grasas saludables presentes en el aceite de oliva son esenciales para la producción y regulación de hormonas, que influyen en nuestro estado de ánimo y memoria. Es fundamental recordar que la capa que recubre las conexiones neuronales está constituida por grasa, lo que refuerza la importancia de incorporar grasas saludables en nuestra dieta.
Finalmente, el consumo de aceite de oliva también se asocia con una mejor concentración y una mayor protección de las células cerebrales frente al daño oxidativo causado por los radicales libres. Además, beneficia la salud de la piel al ayudar en su reparación y mantenimiento.
Consejos prácticos para aumentar su consumo
La doctora Ash comparte algunos consejos prácticos para incrementar el consumo de aceite de oliva en nuestro día a día:
- Un ‘chupito’ de aceite de oliva: Ash toma «una o dos» cucharadas de aceite de oliva virgen extra cada mañana -y ocasionalmente por la tarde- añadiendo un chorrito de limón o una pizca de cúrcuma para mejorar el sabor.
- Aperitivos de verduras: Otra opción es agregar aceite de oliva a los snacks a base de verduras crudas que consumimos como parte de nuestras meriendas estas son muy adecuadas.
- Aderezo en las comidas: El aceite de oliva es un aderezo ideal para ensaladas y guarniciones de verduras, ya sean crudas o cocinadas. También se puede usar en platos de carne o pescado.
- Mejor en crudo: Finalmente, se recomienda consumir el aceite de oliva en crudo siempre que sea posible, ya que de este modo se preservan mejor sus polifenoles y, por lo tanto, se maximalizan sus beneficios. Cocinar con aceite de oliva no destruye sus propiedades, pero es aconsejable no sobrepasar ciertas temperaturas de cocción para evitar su descomposición.



