Actualizado el 16 de julio de 2026 por Carlos José Belmonte López
En la mitología griega, Tithonus fue un príncipe troyano amado por la diosa Eos, quien pidió a Zeus que le concediera la inmortalidad. Sin embargo, olvidó pedir también la eterna juventud. Así, Tithonus vivió para siempre, pero envejeciendo sin cesar, convirtiéndose en una figura consumida por el paso del tiempo. Este mito es una advertencia sobre los peligros de desear una vida eterna sin considerar sus implicaciones, y, a su vez, refleja una obsesión humana que ha perdurado a lo largo de la historia: vivir más y más tiempo.
El deseo de longevidad en la actualidad
Hoy en día, aunque hemos dejado de buscar la inmortalidad en su sentido literal, la ciencia y la investigación han tomado el relevo en la carrera por extender la vida. Una aspiración que ha guiado el trabajo de Dan Buettner, uno de los mayores expertos en longevidad del mundo, quien ha dedicado su vida a investigar a las personas más longevas del planeta.
Zonas azules: el estudio de la longevidad
Una de sus principales aportaciones ha sido el estudio de las denominadas «zonas azules», término acuñado por él, que se refiere a los lugares del mundo donde la esperanza de vida de los residentes supera la media. Este trabajo le ha llevado a obtener conclusiones sobre cómo los hábitos influyen en el desarrollo y duración de nuestra vida.
Importancia de la alimentación
Sin duda, la alimentación juega un papel fundamental en nuestra salud y, por extensión, en nuestra esperanza de vida. «He pasado 20 años estudiando a las personas más longevas, y sé lo que hacen como poblaciones para vivir mucho tiempo», comentó Buettner al medio estadounidense CNBC Make It. Gracia a su vasta investigación, Buettner ha compartido en numerosas ocasiones los alimentos que deberíamos consumir en mayor medida y cuáles solo de forma ocasional.
«Siempre como alubias y trato de incluirlas en el desayuno y en la cena», explica. «Empiezo el día con minestrone sardo, que contiene tres tipos de frijoles y alrededor de cinco tipos de verduras», combinando con hojuelas de pimiento rojo ricas en capsaicina y un poco de orégano y romero, conocidos por sus propiedades antioxidantes. Afirma que, gracias a sus investigaciones, ha descubierto que las personas que consumen una taza de frijoles al día tienden a vivir unos cuatro años más que quienes no lo hacen.
Comer fuera y moderación
A pesar de todo, Buettner no se considera «uno de esos millonarios obsesionados de Silicon Valley que sacrifican el disfrute de la vida diaria para ganar algunos años». Por ello, suele salir a comer fuera, aunque admite que esto no siempre se alinea con una dieta de longevidad. «Es difícil comer de forma realmente saludable cuando sales, sin importar a dónde vayas», aclara. Por esta razón, sugiere optar por comidas a base de plantas y elige guarniciones como alubias, espinacas, patatas asadas, curry y garbanzos.
Consumo de carne y el enfoque del ayuno
Entre los alimentos que recomienda consumir con moderación destaca, por encima de todos, la carne. «Mi alimentación es en un 98% vegetal. No como carne en absoluto», señala. Esta afirmación contrasta con el hecho de que el estadounidense promedio consume alrededor de 100 kilos de carne al año, mientras que los residentes de las zonas azules apenas comen 10 kilos.
Aunque él mismo se abstiene de carne, Buettner afirma que no es necesario eliminarlas por completo. «Las personas en las zonas azules sí comían un poco de carne», apunta. «Así que puede no ser un alimento negativo siempre que se consuma con moderación. Creo que una dieta para la longevidad puede permitir carne una vez a la semana o algo así, sin causar demasiado daño», concluye.
El impacto del ayuno intermitente
Para Buettner, qué comer es fundamental, pero también es clave acompañar estos alimentos de pautas que refuercen sus efectos positivos. Una de estas pautas es el ayuno intermitente natural, que muchas de las personas más longevas del mundo practican. «Las personas más longevas consumen la mayoría de sus calorías en un lapso de unas 10 o 12 horas«, explica. «Por eso, normalmente hago solo dos comidas al día», sentencia.
En resumen, la búsqueda de una vida más larga y saludable es un tema que sigue interesando a la humanidad. Al hacer pequeños cambios en nuestra alimentación y adoptar hábitos de vida saludables, podríamos mejorar no solo nuestra calidad de vida, sino también aumentar nuestra esperanza de vida, tomando como ejemplo las enseñanzas de expertos como Dan Buettner.



