Actualizado el 24 de enero de 2025 por Carlos José Belmonte López
Se han cumplido 5 años del inicio del confinamiento en la ciudad de Wuhan (China), que marcó el comienzo de la pandemia de covid-19. Este evento ha tenido repercusiones significativas a nivel global. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta finales de 2024 se han registrado más de 776 millones de casos confirmados y más de 7 millones de muertes en 234 países diferentes. A pesar de estos números sombríos, el panorama actual en torno a la infección por el coronavirus SARS-CoV-2 es bastante distinto. En países como España, por ejemplo, las tasas de contagio son mucho más bajas en comparación con años anteriores y en comparación con otras infecciones respiratorias. En la tercera semana de enero, la tasa de síndrome gripal se situó en 123,9 casos por 100.000 habitantes, mientras que la de covid-19 fue de solo 7,4 casos por cada 100.000 habitantes.
El impacto a largo plazo de la covid-19
No obstante, mientras que la covid-19 puede ser vista como algo del pasado por la mayoría de la población, un porcentaje significativo de quienes han sufrido esta infección continúan lidiando con sus consecuencias. Se estima que aproximadamente un 10% de las personas que padecieron covid-19 siguen experimentando síntomas persistentes. A este fenómeno se le conoce como covid persistente. Al principio, muchos optimistas creían que los síntomas irían mejorando con el tiempo y eventualmente desaparecerían; sin embargo, la realidad es que hay personas que llevan uno, dos años o más lidiando con estas manifestaciones.
Estudios sobre la covid persistente
Cada vez hay más evidencia científica que respalda la existencia de la covid persistente. Un estudio reciente publicado en la revista PLOS Medicine, realizado por investigadores de la Universidad de Friburgo (Alemania), revela que dos tercios de las personas que sufren de covid persistente presentan síntomas objetivos y permanentes durante un año o más. Los grupos de síntomas más prevalentes incluyen fatiga y agotamiento, alteraciones cognitivas, y síntomas respiratorios como disnea. De hecho, un alarmante 68% de los participantes todavía experimentaba síntomas durante el segundo año tras el diagnóstico. Además, el 35% de los afectados mencionaron que padecen intolerancia al ejercicio, lo que afecta su capacidad para llevar a cabo actividades diarias.
Síntomas más frecuentes
La covid persistente se caracteriza por un conjunto de síntomas que permanecen más de tres meses después de haber superado la fase aguda de la enfermedad. La OMS reconoce tres síntomas como los más relevantes: fatiga, alteraciones cognitivas y dificultad respiratoria. Sin embargo, se han descrito más de 200 síntomas, entre ellos:
- Fatiga (bajo umbral de resistencia al ejercicio).
- Astenia (cansancio incluso en reposo).
- Disnea (falta de aire).
- Tos.
- Afonía.
- Dolor en las articulaciones (artralgia) y dolor muscular.
- Ansiedad.
- Depresión.
- Trastornos del sueño.
- Síntomas neurológicos, como falta de sensibilidad o coordinación motora.
- Trastornos cognitivos, especialmente niebla mental (desorientación, problemas de memoria, confusión).
- Dolor de cabeza.
- Malestar general.
Evaluación y diagnóstico
En el mencionado estudio de la Universidad de Friburgo, los investigadores analizaron a 982 personas de entre 18 y 65 años que ya habían sido diagnosticadas con covid persistente, junto con un grupo de control de 576 individuos sanos. La evaluación incluyó pruebas neurocognitivas, estudios de función cardiopulmonar y análisis de laboratorio. Los resultados mostraron que los que sufrían de síntomas persistentes tenían un rendimiento significativamente menor en las pruebas de fuerza de agarre, consumo máximo de oxígeno y eficiencia ventilatoria. Estos resultados sugieren que la covid persistente no solo afecta la salud física, sino también la cognición: quienes mencionaban sentir malestar después del esfuerzo físico obtuvieron puntuaciones más bajas en pruebas que evaluaron la memoria y la atención.
El estudio también indicó que aquellos con menor nivel educativo, obesidad, o que habían padecido formas más graves de la enfermedad durante la infección inicial tenían un mayor riesgo de desarrollar síntomas persistentes. Esto resalta la importancia de la educación y la salud en la mitigación de las secuelas post infecciosas.
Bibliografía
Raphael S. Peter, Alexandra Nieters, Siri Göpel et al. (2025). Persistent symptoms and clinical findings in adults with post-acute sequelae of COVID-19/post-COVID-19 syndrome in the second year after acute infection: A population-based, nested case-control study. PLOS Medicine.


