Actualizado el 11 de enero de 2025 por Carlos José Belmonte López
El uso de protectores gástricos ha sido motivo de preocupación entre expertos en salud, dada su amplia utilización sin supervisión médica. El jefe del Servicio de Aparato Digestivo de Policlínica Gipuzkoa, Juan Arenas, ha alertado sobre los efectos negativos que pueden resultar del consumo no controlado de medicamentos como el omeprazol, perteneciente a la familia de los inhibidores de la bomba de protones (IBP). Según Arenas, estos fármacos pueden impactar la absorción de vitaminas esenciales y, en consecuencia, comprometer la función inmunológica del estómago.
La función del ácido gástrico
El ácido gástrico desempeña un papel fundamental en la salud digestiva. Arenas explica que este componente actúa como una barrera inmunológica natural frente a patógenos y facilita la absorción de nutrientes, incluyendo la vitamina B12. Este último aspecto es particularmente relevante, ya que la deficiencia de esta vitamina puede conllevar serias repercusiones en el sistema nervioso y la salud general. «La inhibición prolongada del ácido gástrico podría resultar en deficiencias nutricionales y problemas de salud a largo plazo», puntualiza el especialista.
Indicaciones y precauciones del omeprazol
A pesar de sus potenciales riesgos, el omeprazol tiene un uso clínico bien definido. Arenas señala que su correcta indicación se limita a pacientes que realmente requieren protección gástrica, como aquellos con reflujo gastroesofágico o quienes necesitan tomar antiinflamatorios no esteroideos, anticoagulantes o corticoides. «Si bien son medicamentos seguros y efectivos, deben utilizarse bajo supervisión médica y solo cuando realmente sean necesarios», afirma.
Una visión crítica sobre el uso prolongado
Arenas subraya una preocupación creciente en la comunidad médica. Durante años, el omeprazol ha sido erróneamente etiquetado como un protector universal. Esta situación ha generado la percepción de que su uso es inofensivo, a pesar de que estudios recientes muestran asociaciones entre su consumo y complicaciones de salud no deseadas. «Investigaciones prospectivas han demostrado que ciertas enfermedades no están relacionadas con su uso», explica el especialista.
El riesgo de cáncer y otras complicaciones
En el marco de este debate, hay que mencionar investigaciones recientes que han levantado alarmas sobre los riesgos asociados al consumo de omeprazol. Un estudio conducido por científicos de la Universidad de Hong Kong y el University College de Londres encontró vínculos preocupantes entre el uso de IBP y una mayor probabilidad de cáncer gástrico. En concreto, el riesgo de desarrollar esta enfermedad es 2,4 veces mayor en quienes consumen omeprazol, incluso después de eliminar la bacteria Helicobacter pylori, conocida por causar úlceras gástricas y clasificada como carcinógena.
Estilo de vida como alternativa
Para aquellos que sufren problemas gástricos leves, Arenas destaca que llevar un estilo de vida saludable puede ser una alternativa eficaz a la medicación. Entre sus recomendaciones, se incluye evitar alimentos que puedan fomentar el reflujo, como grasas, chocolate, café y alcohol. También resalta la importancia de mantener un peso adecuado y evitar comidas copiosas, que pueden agravar la situación. Por lo tanto, adoptar hábitos alimenticios saludables no solo puede ayudar a aliviar los síntomas, sino también reducir la necesidad del uso de medicamentos.
Atención a los síntomas persistentes
Además, el especialista enfatiza que es esencial consultar a un médico en caso de que los síntomas persistan a pesar del tratamiento. En particular, se deben atender señales de alerta como la pérdida de peso inexplicada, la falta de apetito o la dificultad para tragar, ya que estos pueden ser indicativos de condiciones más serias que requieren una evaluación más detallada.
Moderación en festividades
Durante las festividades, es común que los excesos alimenticios afecten el sistema digestivo. Para evitar molestias, Arenas sugiere moderar las porciones, masticar bien los alimentos y limitar el consumo de grasas y alcohol. «Un uso responsable de los protectores gástricos, complementado con buenos hábitos, es la clave para cuidar nuestro sistema digestivo», concluye.
Así, es crucial que la población se informe y tome decisiones basadas en la evidencia disponible, en lugar de seguir tendencias o asumir que todos los medicamentos son seguros para su uso indiscriminado. Estar atentos a los efectos de los medicamentos y mantener un diálogo abierto con los profesionales de la salud son pasos fundamentales hacia una mejor salud digestiva.