Azúcar y estrés: Boticaria García aconseja controlar el hambre emocional

Actualizado el 30 de enero de 2025 por Carlos José Belmonte López

Sabemos que el estrés puede ser un gran enemigo de nuestra salud. Este estado de preocupación o tensión mental se genera por situaciones difíciles y activa en nuestro organismo mecanismos de defensa. Bajo el criterio de la OMS, el estrés actúa como una respuesta adaptativa al peligro, y en este contexto, una de las hormonas que juega un papel fundamental es el cortisol.

Mecanismos del Estrés

La conocida como ‘hormona del estrés‘ es, en realidad, una hormona esteroide producida por las glándulas suprarrenales. Esta hormona no solo es clave para nuestra supervivencia, sino que también regula la glucemia. Así, el cortisol nos ayuda a enfrentar el día y a lidiar con problemas que se presentan a lo largo de nuestra jornada. Sin embargo, el exceso de este estado puede llevar a vivir en un estado de estrés crónico, que resulta perjudicial para la salud.

El Papel del Azúcar

En este panorama, el azúcar juega un rol esencial en el funcionamiento de nuestro organismo. Su principal función es proporcionar energía a las células; es el combustible necesario para nuestros músculos y nuestro cerebro. No obstante, la necesidad de consumir azúcar puede aumentar en situaciones de estrés, lo que lleva a tomar decisiones poco saludables en momentos de tensión.

La necesidad desbordante de ingerir azúcar durante periodos de estrés tiene su explicación, como advierte la experta Boticaria García. Esta experiencia no es exclusiva de nuestra época; nuestros antepasados también la sufrían. En la prehistoria, aunque no había atascos ni problemas con computadoras, el estrés se generaba ante amenazas reales, como el posible ataque de un león.

Comportamientos Modernos

Así, era útil que el cortisol y la adrenalina aumentaran la frecuencia cardíaca y la presión arterial, enviando órdenes al cuerpo para liberar azúcar en sangre y descomponer grasas. Todo esto tenía una función clara: la supervivencia. Pero hoy en día, respondemos de la misma manera ante situaciones que amenazan nuestra vida, como un proyecto laboral que no sale bien. Si bien antes huíamos por la sabana, ahora estamos sentados soportando situaciones estresantes sin la misma necesidad de movimiento.

Boticaria García señala: «Nuestro cuerpo sigue pidiendo azúcar, por si tiene que salir corriendo». En este sentido, la sensación de querer consumir postres, chocolates o cualquier alimento azucarado puede entenderse como una respuesta a esa urgencia de preparar nuestro cuerpo para una huida, aunque la realidad es que muchas veces solo estamos enfrentando desafíos emocionales.

Entendiendo el Hambre Emocional

Cuando hablamos de hambre emocional, nos referimos a la necesidad de comer impulsivamente, no porque el cuerpo lo requiera, sino debido a conflictos anímicos. Este tipo de hambre suele desatarse en situaciones de estrés, tristeza, ansiedad o incluso por aburrimiento. La comida se convierte en un mecanismo para sentirnos mejor y distraernos.

Sin embargo, caer en este tipo de comportamiento puede llevar a desarrollar trastornos de la alimentación, ya que satisfacer el hambre emocional solo proporciona una señal ficticia de «estar preparadas» ante un peligro que, normalmente, solo existe en nuestra mente.

Cómo Manejar el Estrés y la Alimentación

La solución para mitigar el impulso emocional por consumir azúcar no es única, sino que requiere un trabajo integral de cuerpo y mente. Una alimentación equilibrada y rica, donde las proteínas ocupen un lugar destacado, es fundamental. Además, es importante no restringir grupos de alimentos, dado que esto podría tener efectos opuestos. 

Además, prácticas como mindfulness y yoga pueden ayudarnos a estar más presentes y a gestionar mejor nuestras emociones. Estos enfoques nos permiten mantener la calma y la claridad mental, recordándonos que, en la actualidad, no enfrentamos leones, y que la mayoría de nuestros problemas pueden resolverse con tranquilidad. 

Por tanto, es esencial aprender a distinguir entre el hambre física y la emocional. Reducir la búsqueda de azúcar impulsiva es un paso importante para cuidar nuestra salud. Al final, se trata de gestionar mejor el estrés y de tener en cuenta que la alimentación debe ser un acto consciente y no una reacción impulsiva.

Boticaria García advierte sobre el consumo de azúcar en situaciones de estrés: Nos nos persigue un león

Boticaria García advierte sobre el consumo de azúcar en situaciones de estrés: «No nos persigue un león».

German Fuertes Otero
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CEO en PharmaSalud.net. Licenciado en medicina por la Stanford Medicine: Stanford, California, US, Máster en University of Cambridge: Cambridge, Cambridgeshire, GB y University of Oxford: Oxford, Oxfordshire, GB. Doctorado en Harvard University Harvard Catalyst: Cambridge, MA, US

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