Actualizado el 10 de diciembre de 2024 por Carlos José Belmonte López
La información está al alcance de un clic. El bulo, también. Es curioso comprobar que la distancia que nos separa del conocimiento es la misma que añade ignorancia a la ignorancia. Las dudas que rodean a la alimentación son un claro ejemplo de ello. Da igual el número de veces que los expertos desmientan algunos mitos, nunca será suficiente. Uno de los más sonados es que se deben evitar los carbohidratos en la cena. Por eso, resulta esencial escuchar la voz del conocimiento, en este caso la del nutricionista Vicente Clemente.
La importancia de los carbohidratos en la cena
“A no ser que se trate de personas que estén siguiendo una dieta baja en hidratos de carbono por alguna intervención nutricional, en principio, no habría ningún problema en incluir carbohidratos en la cena”, afirma Vicente Clemente a CuídatePlus. Sin embargo, el nutricionista recomienda priorizar ciertos tipos de carbohidratos: “Va a ser mucho mejor tomar carbohidratos en forma de tubérculo o rizoma que cualquier otro tipo basado en cereales, que podría provocar mayor inflamación del intestino”.
Por otra parte, Clemente añade que el consumo de carbohidratos por la noche “puede ser una herramienta muy válida para cuando tengamos problemas para mantener el sueño. La cantidad que ingiramos y por pequeña que sea, basta con 30 o 50 gramos; esto nos va a ayudar a potenciar ciertos neurotransmisores que son esenciales para las primeras fases del sueño, facilitando así que consigamos conciliarlo un poco mejor”.
¿Los carbohidratos engordan tanto como creemos?
Los carbohidratos, junto a las proteínas y las grasas, son uno de los nutrientes básicos imprescindibles para seguir una alimentación equilibrada. Básicamente, son moléculas de azúcar que el organismo es capaz de descomponer y que pueden usarse de forma inmediata para el mantenimiento de células, órganos y tejidos, o almacenarse en el hígado y en los músculos para su uso posterior. Su principal función es proporcionar energía.
“Lo que se está viendo ahora en estudios que comparan dietas con carbohidratos y dietas bajas en ellos es que cuando se igualan las calorías consumidas en ambas, el resultado no presenta diferencias significativas”, subraya Clemente. Esto indica que la percepción general de que los carbohidratos son en sí mismos responsables del aumento de peso podría estar equivocada.
Sin embargo, es importante considerar que cada tipo de carbohidrato, ya sean simples o complejos, tendrá un efecto diferente en el cuerpo. En cuanto a los carbohidratos simples, que son azúcares en su forma más básica,constituyen la forma más rápida para obtener energía, aunque su nivel nutritivo es menor. Por ello, se recomienda consumirlos en pequeñas cantidades. Están presentes en dulces, postres, alimentos procesados y refrescos, además de encontrarse de forma natural en frutas, verduras y leche.
En contraste, los carbohidratos complejos se pueden dividir en almidones y fibra. Su absorción es más lenta, lo que proporciona una energía más gradual. Este tipo de carbohidratos sacian más y retrasan la sensación de hambre, además de ayudar a controlar los niveles de azúcar en sangre. Más ricos en fibra, vitaminas y minerales, son los más recomendables. En este grupo se incluyen las hortalizas, cereales integrales, legumbres y verduras.
La cena ideal según Vicente Clemente
Para el nutricionista, la cena ideal se compone de algún tipo de vegetal, que se puede intercalar cocinado y crudo; de algunas proteínas, como carne o pescado; y, opcionalmente, de algún tubérculo, como la patata, la batata, la zanahoria, la yuca o la remolacha. Clemente señala que sería conveniente cocinar estos alimentos para después enfriarlos en la nevera y, finalmente, volver a calentarlos. Este proceso modifica la estructura química de ciertos almidones y les otorga funciones probióticas en el intestino, lo que puede ser beneficioso para la salud digestiva.
En resumen, incluir carbohidratos en la cena no solo es posible, sino que puede ser beneficioso si se escogen los tipos correctos y se consumen en cantidades adecuadas. Como siempre, se trata de mantener un equilibrio y priorizar la calidad de los alimentos para lograr una alimentación saludable y equilibrada que no tenga miedo a los carbohidratos.


