Actualizado el 17 de febrero de 2025 por Carlos José Belmonte López
El jamón cocido es uno de los derivados cárnicos más consumidos y un habitual en bocadillos, cenas rápidas o sándwiches. Sin embargo, hay muchas dudas acerca de qué debemos tener en cuenta para elegir el mejor producto y si es un alimento adecuado para un consumo frecuente.
Evaluando el jamón cocido
A la hora de comprar jamón cocido o jamón York, muchos consumidores se dejan llevar por el precio y la apariencia, errores comunes que pueden llevar a elegir opciones poco saludables. Esto es especialmente cierto al adquirir productos al corte en las carnicerías, que a menudo son de baja calidad nutricional.
Consejos de una experta
La nutricionista Blanca García, conocida en redes sociales como Blancanutri, ha lanzado una advertencia a los consumidores: es fundamental leer las etiquetas con atención y no dejarse influenciar por un aspecto llamativo. Según ella, el mayor problema se encuentra en los jamones cocidos al corte, que «son los peores».
Los peligros de los aditivos
Uno de los mayores inconvenientes de estos productos radica en los aditivos que contienen. Los nitritos, como el nitrito sódico o E-249-E252, son algunos de los más comunes. Aunque se utilizan para conservar el color y prolongar la vida del producto, están relacionados con problemas digestivos y son potencialmente cancerígenos. Además, otros aditivos como los carragenatos (E407) y trifosfato sódico (E451) pueden afectar negativamente la digestión y contribuir a problemas como la hiperactividad.
¿Cómo elegir el mejor jamón cocido?
Al comprar jamón cocido, es crucial prestar atención a diversos aspectos. ¡No todo es el porcentaje de carne en la etiqueta! Muchos productos que presumen de buena calidad están llenos de aditivos perjudiciales, a pesar de que afirmen tener un alto contenido cárnico.
Categorías de jamón cocido
En los lineales de los supermercados podemos encontrar distintas categorías de jamón cocido, cada una con características específicas:
- Jamón cocido categoría extra: es el de mayor calidad, sin almidones ni proteínas añadidas y con contenido de azúcar limitado.
- Jamón cocido: permite hasta un 1% de proteínas añadidas y un mayor contenido de azúcares.
- Fiambre: es la categoría más baja, donde se permite la inclusión de almidones.
El contenido de carne es crucial: en los jamones de categoría extra, el porcentaje varía entre el 82% y el 97%, mientras que en el fiambre puede situarse alrededor del 50%. El resto de los ingredientes suelen ser agua, azúcares, sal y aditivos.
Factors to consider when purchasing
Al elegir jamón cocido, aquí hay aspectos a tener en cuenta:
- Precio: las diferencias de precios entre las marcas pueden ser significativas. Las marcas blancas suelen ser más económicas, pero no siempre son la mejor opción.
- Categoría comercial: un producto de mayor categoría tendrá menos agua y más carne.
- Tipo y formas de las lonchas: el grosor y la forma de las lonchas pueden variar según el uso que se les quiera dar.
- Formato: un tamaño mayor puede ser más económico, pero si no se consume rápido, puede estropearse.
Opciones más saludables
Para quienes buscan un jamón cocido saludable, existe la alternativa de encontrar opciones ecológicas y naturales en muchos supermercados. Estas opciones utilizan vinagre, especias y fermentos naturales como conservantes, con un mínimo de azúcar añadido.
Precauciones y consideraciones finales
Es importante no dejarse engañar por envases que prometen características que no son significativas y que pueden dar la impresión de ser un producto de alta calidad. Además, revisar las etiquetas y la lista de ingredientes ayudará a evitar la confusión entre un fiambre y un auténtico jamón de categoría extra.
Finalmente, hay que recordar que el jamón cocido es una buena fuente de proteínas de calidad y bajo en grasa, convirtiéndolo en una opción ideal para dietas blandas, control de peso y cenas ligeras.


