Actualizado el 22 de febrero de 2025 por Carlos José Belmonte López
El encuentro organizado por Ainia, uno de los centros tecnológicos europeos más destacados en el ámbito empresarial, reunió ayer a expertos para hablar sobre los avances en el sector de la carne cultivada. La jornada, titulada «Carne cultivada: ciencia, sostenibilidad y el futuro en tu plato», pretende ser un foro de discusión sobre el futuro de la producción de alimentos.
El aumento del consumo y la necesidad de sostenibilidad
«El aumento previsto en el consumo de alimentos en los próximos años requiere asegurar la sostenibilidad en la gestión de estos recursos, mediante procesos más eficientes y la adopción de nuevas fuentes de proteínas, con el objetivo de desarrollar una economía más competitiva, sostenible e integradora», señalaron desde Ainia al comienzo de la jornada. Este planteamiento se sitúa en un contexto en el que la biotecnología, y más concretamente, la agricultura celular, se propone como una vía para generar proteínas alternativas a la carne convencional. Las investigaciones actuales sugieren que este modelo agrícola podría ser clave para enfrentar el desafío de producir los alimentos necesarios para cumplir con las demandas nutricionales de la población global.
La carne cultivada como respuesta a nuevos desafíos
Ana Torrejón, responsable de Microbiología y Biotecnología Industrial de Ainia, explicó el marco actual y los retos que enfrenta la industria de la carne cultivada. A diferencia de los métodos tradicionales, que involucran la cría y sacrificio de animales, la carne cultivada se elabora a partir de muestras de células obtenidas mediante una biopsia, permitiendo así cultivar el tejido deseado en un laboratorio. Esto se considera una de las alternativas más prometedoras para el consumo de carne.
- La carne cultivada utiliza células extraídas de animales para crecer en un entorno controlado.
- No depende de la crianza y sacrificio de animales, lo que la hace más ética.
- Puede proporcionar una solución sostenible ante el aumento poblacional.»
Investigaciones en curso y proyectos futuros
Desde 2020, Ainia ha estado comprometida en este campo debido al acelerado incremento de la población mundial y a la creciente demanda de alternativas. Torrejón enfatizó cómo los consumidores se están volviendo más exigentes, reflejando un auge en el vegetarianismo y el veganismo, así como una preocupación creciente por el bienestar animal. Esta transformación ha impulsado la búsqueda de proteínas alternativas y nuevos procesos tecnológicos para su producción.
En marzo de 2022, Ainia lanzó el proyecto «SmartMeat», una investigación integral que reunió a mataderos y empresas de embutidos para abordar los problemas técnicos actuales y facilitar la producción industrial de carne cultivada. En este momento, Ainia trabaja en un nuevo proyecto, «Meat4Future», destinado a obtener células de animales como la codorniz, el pollo y el cerdo, con el objetivo de crear prototipos preliminares de carne cultivada para hamburguesas o embutidos.
Aspectos técnicos de la carne cultivada
En cuanto a la composición de la carne de calidad, esta se basa mayormente en músculo esquelético, que contiene alrededor del 90% de fibras musculares, un 10% de tejido conectivo y graso, y un 0,3% de sangre. Torrejón subrayó la importancia de elegir las células ideales para la producción. Deben ser fácilmente reproducibles y permitir el crecimiento en condiciones controladas, resistiendo presiones, acumulación de desechos y falta de nutrientes durante la producción. Las células madre adultas del músculo esquelético son candidatas prometedoras para iniciar este proceso.
El impacto económico del sector de la carne cultivada
Carlos Campillos, responsable de asuntos públicos en el Good Food Institute Europe (GFI), también estuvo presente para analizar el impacto económico que podría tener el desarrollo de la carne cultivada en Europa, especialmente en España. Campillos destacó que los europeos consumen entre 7 y 8 veces más carne de lo recomendado por la dieta de salud planetaria de la comisión EAT-Lancet, y que España es el país con mayor consumo de carne por persona.
- «Teniendo en cuenta el aumento poblacional, no podemos depender únicamente de métodos tradicionales de obtención de proteína».
- Los métodos tradicionales tienen un fuerte impacto medioambiental y requieren recursos que no siempre estarán disponibles.
- El reto radica en que estas nuevas proteínas sean asequibles y ofrezcan sabor y textura similares a los productos de carne convencional.
La opinión del consumidor sobre la carne cultivada
La actitud del consumidor es un elemento clave en este debate. Según una encuesta de YouGov en España, un 60% de los encuestados se manifestó a favor de la producción de carne cultivada en el país, y el 47% estaría dispuesto a probarla al menos una vez. Estas cifras indican un interés creciente y una aceptación potencial de esta nueva forma de producción alimentaria entre la población.
En conclusión, el futuro de la carne cultivada parece prometedor, ofreciendo una alternativa sostenible y ética frente a los desafíos alimentarios que enfrentamos hoy. Según los expertos, es fundamental no solo innovar en métodos de producción, sino también asegurar que los consumidores se sientan cómodos con estas nuevas opciones alimenticias.


