Actualizado el 4 de enero de 2025 por Carlos José Belmonte López
Los carniceros, una profesión en peligro de extinción, se enfrentan a una crisis laboral sin precedentes en España. Con más de 35 años en el sector, Belén y su esposo Víctor han intentado, sin éxito, encontrar un carnicero calificado para su negocio en el Mercado de Santa María de la Cabeza, Madrid. Esta escasez de profesionales amenaza no solo su carnicería, sino también a muchas pequeñas empresas del país.
Desafíos en la búsqueda de profesionales
La complejidad de su situación se exacerba por la falta de personal capacitado. La pareja, al no encontrar carniceros profesionales tras publicar su oferta de trabajo en diversas plataformas, ha decidido extender su búsqueda e incluir a ayudantes y aprendices sin formación previa. “Tenemos que contratarlo aunque no sepa hacer nada, pagarle el sueldo, la Seguridad Social, etc. Pagamos por enseñar”, explica Belén.
Esto implica una inversión significativa: el salario de un aprendiz suele estar un poco por encima del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en 2024 se estima en 1.134 euros brutos en 14 pagas. Por lo tanto, los carniceros deben asumir un coste anual que supera los 15.876 euros solo para formar a un nuevo trabajador sin experiencia.
Un reto común para el sector
El problema de la falta de personal no es exclusivo de esta pareja. La secretaria general de la asociación de carniceros y charcuteros de España (Cedecarne), María Sánchez, señala que cualquier propietario de un pequeño comercio está “trabajando por dos” al no conseguir personal preparado. Además, advierte que muchas pequeñas tiendas están destinadas a desaparecer si no encuentran relevo generacional.
La edad promedio en este sector también contribuye a la crisis. La edad media de los carniceros supera los 55 años, lo que agrava la situación al dificultar el hallazgo de nuevas incorporaciones. “Si los carniceros no son capaces de encontrar profesionales que puedan relevarles, esto hace que muchas empresas acaben cerrando”, explica Sánchez.
Impacto en el sector y en los supermercados
Las cifras respaldan estas preocupaciones. En 2009, el sector de la carnicería contaba con más de 28.000 empresas y 64.340 empleados; sin embargo, en 2024, estas cifras se han reducido a 22.890 empresas y 58.108 trabajadores, marcando una caída del 20% y 10% respectivamente en un lapso de quince años.
La falta de carniceros ha llevado a los supermercados a reemplazar sus secciones de carnicería por camionetas de carne preembalada, como reconoce María Sánchez: “No hay carniceros para trabajar”. Esta tendencia se ha vuelto común en muchos supermercados, lo que afecta la oferta de carne fresca para los consumidores.
La necesidad de formación reglada
La escasez de carniceros es un problema multifactorial. Según Sánchez, uno de los factores claves es la ausencia de una formación “reglada” en España, que contraste con otros países de la Unión Europea, donde se requiere estudios de entre dos y cinco años para obtener una titulación en la materia. “Aquí no hay formación, ni centros donde se imparta”, acentúa Sánchez, lo que limita las oportunidades de formación formal en el sector.
Para abordar esta situación, Cedecarne ha desarrollado Educarne, el primer centro integral de formación, innovación y desarrollo para el sector cárnico. Los cursos que imparte esta institución tienen una tasa de colocación superior al 90%, lo que demuestra la efectividad de su enfoque.
Revalorizando la profesión de carnicero
Otro asunto que afecta la atracción de nuevos talentos es la percepción que tienen los jóvenes sobre la profesión. Muchos no ven todas las oportunidades que ofrece ser carnicero. “Ser carnicero no es un trabajo, es un oficio que te permite desarrollarte profesionalmente e incluso emprender y abrir tu propio negocio”, resalta María Sánchez.
A pesar de las durezas del trabajo, Belén enfatiza que quienes se integran en el sector no solo obtienen un empleo, sino también una formación valiosa que les servirá a largo plazo. Además, es fundamental destacar que un carnicero profesional puede llegar a ganar entre 2.000 y 3.000 euros al mes, lo que representa un atractivo significativo para aquellos que consideran esta opción laboral.
Colaboración con administraciones para el futuro del sector
Ante esta compleja realidad, María Sánchez subraya la importancia de colaborar con las administraciones para poner en marcha planes formativos y crear centros de enseñanza para que los jóvenes puedan formarse en oficios alimentarios. Sin embargo, reconoce que “no es una situación fácil de resolver en estos momentos”.
En conclusión, la crisis que atraviesa el sector cárnico en España es alarmante y requiere atención inmediata. La falta de formación reglada, la percepción negativa de la profesión y el envejecimiento de la plantilla son solo algunos de los factores que contribuyen a esta preocupante situación. A medida que la industria de la carnicería se enfrenta a un futuro incierto, la necesidad de iniciativas que fomenten la revitalización del sector es más urgente que nunca.


