Ni menús supervisados ni alimentos saludables: la alarmante calidad de la comida escolar en España

Actualizado el 18 de febrero de 2025 por Carlos José Belmonte López

En noviembre de 2023, diversos comedores escolares en La Rioja levantaron una alarma cuando los niños descubrieron una desagradable sorpresa en sus platos de pasta: larvas de gusano. Este incidente no es un caso aislado, ya que la aparición de gusanos en platos de lentejas, arroz y verduras había sido reportada previamente en un colegio de Lleida a finales de enero. Según especialistas en nutrición, estos son solo ejemplos visibles de una problemática más profunda relacionada con la calidad de la alimentación que reciben los menores en las escuelas, donde se ha evidenciado un aumento en el uso del modelo de líneas frías y una disminución general en la calidad de los productos ofrecidos.

Un informe preocupante sobre menús escolares

A comienzos de febrero, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) hizo pública su informe anual, que se centra en el análisis de los menús en comedores escolares, así como en las maquinas expendedoras y cafeterías de los centros educativos. Los resultados son alarmantes: un tercio de los menús no están supervisados por un profesional en nutrición acreditado, el 30% de las comidas ofrece tres o más raciones semanales de frituras y los niveles de frutas y verduras son alarmantemente bajos, muy por debajo de lo que se aconseja para una alimentación saludable.

Desmotivación de los padres frente a los menús

Cristina Rodríguez, madre y dietista-nutricionista especializada en el ámbito escolar, comparte su frustración. Desde hace meses, ha dejado de revisar el menú que se ofrece a sus hijas porque le provoca un gran enfado. «Es desesperante y una lucha porque la alimentación es imposible; la verdura brilla por su ausencia. En el mejor de los casos, aparece una vez a la semana y casi siempre en forma de puré. Tardé tres años en eliminar los profiteroles de postre los días de cocido, que solo había una vez al mes», cuenta.

Rodríguez menciona que, además de la falta de diseño adecuado de los menús, otro problema es la poca variedad de los mismos. «Si ofrecen pescado diez días al mes, ocho son merluza. Y si hablamos de niños con alergias, lo que comen es lamentable. Se enfrentan a la escasez de opciones seguras que encarecen el producto, lo que resulta en que acaban comiendo pollo cinco días a la semana, solo porque es lo más económico», añade.

La función del nutricionista en los comedores

En general, la figura del nutricionista en los colegios es casi inexistente; solo se contrata cuando el colegio lo decide. Sin embargo, existen normativas que exigen que el menú sea firmado por un profesional en nutrición en las empresas que prestan servicio de restauración a los colegios. En su experiencia previa en este tipo de servicios, Rodríguez explica que, aunque se tomaban en cuenta las opiniones de los nutricionistas, al final «lo que prima es el dinero». Las empresas se ven obligadas a presentar un menú inicial de calidad, que luego no coincide con lo que realmente se sirve a los niños.

El impacto de un modelo de comedor sin criterio

Los problemas no se limitan a la falta de variedad y a un mal diseño de los menús. «Se sirve comida frita porque es más barata y rápida. Los niños tienen un tiempo limitado para comer, y la comida empanada es consumida más rápidamente que otras opciones. Esto provoca que muchos infantes desarrollen problemas digestivos y aumenten su ansiedad relacionada con la comida», advierte Rodríguez.

Por otro lado, también alerta sobre las consecuencias de una alimentación inadecuada en un contexto educativo. La única comida completa diaria que reciben muchos niños es en el colegio, y si esta se basa en frituras o alimentos precocinados, la educación alimentaria en el hogar se dificulta. «Cuando intentas ofrecerles algo más nutritivo en casa, como una lubina al horno, te dicen que se la comas tú. Es una situación desesperante para mí, tanto como madre como profesional en nutrición», reconoce Rodríguez.

La voz de las asociaciones de padres

Las asociaciones de padres también han levantado la voz ante esta problemática que afecta directamente a sus hijos. «La situación ha cambiado desde que se modificó el modelo de atención en los comedores. Antes, los centros educativos contaban con cocinas propias donde se compraban alimentos frescos y de temporada. Ahora, este modelo se ha desmantelado y ha quedado en manos de grandes multinacionales», afirma Olga Leralta, portavoz de la Comisión de Comedores de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (Ceapa).

Un documento de Ceapa de 2021 indica que la gestión de los comedores escolares varía significativamente entre comunidades. Solo un 36,4% de los centros educativos cuenta con cocina in situ, y en algunas regiones como Andalucía, ese porcentaje baja hasta el 8,5%.

Mujeres y precariedad laboral

Leralta también destaca la precariedad laboral que enfrenta el personal que gestiona las cocinas. «Sabemos de muchos casos de personas que manejan una cocina sin ser cocineros, muchas veces son monitores. Esto refleja el interés empresarial y la precariedad del sector», indica. Las malas condiciones laborales afectan la calidad de los alimentos que se sirven a los niños.

Necesidad de cambios en la gestión de comedores escolares

La Ceapa y otras organizaciones como la Federación de Asociaciones de Padres de la Comunidad de Madrid también exigen mejores condiciones en la alimentación infantil, para asegurar que las comidas en los comedores sean sanas y equilibradas. Parte de esta lucha incluye un cambio en la gestión, donde se requiere la recuperación de las cocinas con profesionales cualificados.

La presidenta de FAPA Giner de los Ríos menciona la necesidad de más comunicación e información a los padres sobre cómo se manejan los menús escolares: «Es vital que los padres tengan acceso a información clara y que participen en el consejo escolar del comedor», concluye.

En resumen, la situación actual en los comedores escolares evidencia la urgencia de un cambio estructural que garantice una alimentación adecuada y de calidad para los más pequeños, asegurando que su desarrollo y bienestar no se vean comprometidos por decisiones basadas solo en la rentabilidad económica.

German Fuertes Otero
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CEO en PharmaSalud.net. Licenciado en medicina por la Stanford Medicine: Stanford, California, US, Máster en University of Cambridge: Cambridge, Cambridgeshire, GB y University of Oxford: Oxford, Oxfordshire, GB. Doctorado en Harvard University Harvard Catalyst: Cambridge, MA, US

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