Soy dietista y recomiendo evitar la cebolla a la brasa en tus caldos para proteger tu salud de compuestos cancerígenos

Actualizado el 14 de febrero de 2025 por Carlos José Belmonte López

A medida que se acercan los meses más fríos, los caldos se convierten en una opción reconfortante en muchos hogares españoles. Estas deliciosas preparaciones son altamente valoradas por su capacidad para aportar calor y bienestar en los días de invierno, siendo una base ideal para variadas recetas que incluyen desde caldos de pollo y verduras hasta ricos guisos de marisco.

Precauciones con la cebolla al preparar caldos

Sin embargo, hay un ingrediente común en muchos de estos caldos que requiere atención. A pesar de que los españoles lo adoran, pocos saben que puede ser cancerígeno. Se trata de la cebolla, que, cuando se cocina de manera incorrecta, puede resultar perjudicial para la salud.

La cebolla a la brasa o «carbonizada» se relaciona con la formación de acrilamida, una sustancia que se origina naturalmente en productos con almidón bajo altas temperaturas, como ocurre durante la fritura o el asado. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) advierte que este proceso se produce a partir de los 120 °C y en condiciones de baja humedad.

Salud y nutrición en nuestros caldos

El dietista Bashar El-Helou, del Instituto Nacional de Salud Pública de Polonia, comenta: «Si la cebolla quemada acaba en el caldo, arrastra compuestos cancerígenos como la acrilamida, que se acumula en el organismo y puede alterar el buen funcionamiento del sistema nervioso». Por lo tanto, se recomienda utilizar la cebolla cruda en el caldo y permitir que se cocine a fuego lento junto con los demás ingredientes.

Consejos para preparar un buen caldo

Preparar un buen caldo es fundamental para combatir el frío, la gripe y otros malestares invernales. Se trata de una comida típica de esta estación, ya sea como base para otros platos o como plato único. Para lograr un caldo delicioso, es esencial seguir algunas recomendaciones.

Es clave usar ingredientes de buena calidad. Esto significa que no debemos aprovechar restos de comida, como se hace en otras recetas, sino emplear verduras, carnes o pescados frescos. Las verduras son la base del caldo, y algunas opciones recomendables incluyen cebolla, apio, puerro, ajo, tomate y zanahoria.

Manteniendo el equilibrio en el sabor

Durante la preparación del caldo, es fundamental mantener el equilibrio en el sabor. Esto asegura que todos los ingredientes aporten a un plato saludable y reconfortante. Lo ideal es usar 100 gramos de verdura por cada kilo de carne o pescado utilizado.

Las carnes y los pescados también juegan un papel crucial en el sabor del caldo. Para un caldo de carne, es recomendable mezclar huesos o esqueletos de aves con carnes, ya sean crudas o asadas. En el caso de un caldo de pescado, lo mejor es utilizar raspas de pescado (como las de rape o merluza) y restos de mariscos, como las cáscaras o cabezas de gambas y langostinos.

Es importante que el agua cubra todos los ingredientes sólidos por al menos un par de dedos y, si es necesario, se puede agregar más agua durante la cocción.

Trucos para enriquecer tu caldo

El sabor de los ingredientes es tan fundamental que, en muchos casos, es innecesario agregar sal. Aunque es preferible evitarla, si se considera necesaria, siempre se puede añadir al final. Así, se pueden aprovechar las posibilidades de crear sopas, guisos, arroces y salsas con una base de caldo bien hecho.

Entre los trucos de las abuelas para preparar un buen caldo, se recomienda usar vino para aromatizarlo. El vino blanco se sugiere para caldos claros, mientras que el vino tinto es ideal para los oscuros. Solo hay que mojar las verduras o las carnes con el vino, permitiendo que el alcohol se evapore al fuego antes de agregar el agua.

También es posible enriquecer los caldos utilizando mantequilla en lugar de aceite para rehogar los ingredientes, lo que complementa perfectamente a los caldos de pescado.

Al preparar tu caldo, es recomendable utilizar un recipiente que sea más alto que ancho, lo cual permite controlar el líquido que se evapora y añadir más agua según sea necesario.

La importancia de eliminar la grasa

Finalmente, es crucial recordar que la grasa no es aliada de un buen caldo. Se debe retirar la grasa de la superficie, lo que se recomienda hacer en frío. Es decir, después de colar el caldo y guardarlo en la nevera, la grasa sube a la superficie y se solidifica, lo que facilita su eliminación con una espumadera.

Siguiendo estos consejos, nadie tendrá que preocuparse por los efectos perjudiciales de una cebolla quemada ni por las grasas innecesarias. Un buen caldo no solo es una delicia reconfortante, sino que también puede ser una opción saludable cuando se prepara correctamente.

German Fuertes Otero
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CEO en PharmaSalud.net. Licenciado en medicina por la Stanford Medicine: Stanford, California, US, Máster en University of Cambridge: Cambridge, Cambridgeshire, GB y University of Oxford: Oxford, Oxfordshire, GB. Doctorado en Harvard University Harvard Catalyst: Cambridge, MA, US

Aunque pueda contener afirmaciones, datos o apuntes procedentes de instituciones o profesionales sanitarios y la información contenida en PharmaSalud esté redactada por profesionales en medicina, recomendamos al lector que cualquier duda relacionada con la salud sea consultada con un profesional del ámbito sanitario.

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