Actualizado el 20 de febrero de 2025 por Carlos José Belmonte López
El aumento de la incidencia de la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn ha suscitado una creciente preocupación en el ámbito de la salud digestiva. Estas dos afecciones inflamatorias intestinales se caracterizan por síntomas que impactan significativamente la calidad de vida de quienes las padecen. El dolor abdominal, la diarrea persistente y una constante sensación de urgencia para ir al baño son solo algunos de los signos que observan los pacientes.
Contexto demográfico y diagnóstico
La enfermedad inflamatoria intestinal afecta a hombres y mujeres por igual, presentando una incidencia que oscila entre cinco y 30 casos por cada 100.000 habitantes al año. La franja etaria más afectada abarca individuos de entre 15 y 35 años, y se estima que cerca del 1 por ciento de la población en España vive con alguna de estas condiciones. Asimismo, cada año se diagnostican alrededor de 10.000 nuevos casos, lo que pone de relieve la importancia de realizar un diagnóstico temprano.
Para determinar la presencia de colitis ulcerosa, se utiliza principalmente la colonoscopia, un procedimiento que permite examinar el colon mediante la introducción de una cámara por el ano. Por otro lado, para la enfermedad de Crohn, se puede recurrir también a la gastroscopia, resonancia magnética y ecografía. Esta última opción se está utilizando cada vez más debido a su naturaleza inocua y a la facilidad para llevarla a cabo.
Factores en el desarrollo de estas enfermedades
El doctor Juan Arenas, jefe del Servicio de Aparato Digestivo de Policlínica Gipuzkoa, ha señalado que las personas con antecedentes familiares corren un mayor riesgo de desarrollar colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn. Además, ha observado que el cambio en los hábitos alimenticios podría estar relacionado con el incremento de la incidencia de estas enfermedades en los últimos años.
Manifestaciones clínicas
Aunque ambas condiciones comparten síntomas similares, existe una distinción importante entre ellas. En el caso de la colitis ulcerosa, que principalmente afecta al colon y al recto, los pacientes pueden presentar mucosidad y sangre en las deposiciones. Por otro lado, aquellos que sufren de enfermedad de Crohn pueden experimentar pérdida de peso, falta de apetito y tenesmo rectal, una molestia que se manifiesta como la necesidad persistente de evacuar.
Avances en tratamientos y recomendaciones
A pesar del aumento en la incidencia de estas enfermedades, Arenas se muestra optimista respecto a los avances en la medicina, que han permitido mejorar los tratamientos disponibles. En la actualidad, se están utilizando nuevos fármacos orales, como los inhibidores de JAK, además de los clásicos salicilatos y corticoides. También se están incorporando tratamientos biológicos como los inhibidores de TNF y ustekinumab, lo que proporciona una mayor variedad de opciones para los pacientes.
El experto también ha abordado la desinformación en torno a la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, aclarando que ninguna de las dos condiciones puede ser curada únicamente con una dieta o remedios naturales. Por lo tanto, es de suma importancia que los pacientes reciban un diagnóstico adecuado y un tratamiento supervisado para garantizar una mejor calidad de vida.
La necesidad de atención temprana
La importancia de un diagnóstico temprano no puede subestimarse. Arenas insiste en que es crucial acudir «cuanto antes» a un especialista si se presentan sintomas persistentes como diarrea crónica, especialmente si se presenta con sangre o mucosidad, junto con dolor abdominal y pérdida de peso. Un diagnóstico oportuno puede permitir un manejo más efectivo de la enfermedad y, por lo tanto, mejorar la calidad de vida del paciente.


