Actualizado el 22 de febrero de 2025 por Carlos José Belmonte López
Un nuevo informe elaborado a partir de una revisión de estudios y datos propios alerta sobre un creciente problema de salud pública: el aumento de la intoxicación por metales pesados procedentes de la alimentación y el medioambiente. Esta preocupación se inicia en la infancia y se desarrolla a lo largo de la vida, manifestándose a menudo como dolor, inflamación y un riesgo elevado de enfermedades crónicas.
Impacto de los contaminantes en la salud
Un reciente metaanálisis de la Universidad de Girona, publicado en la revista Healthcare, señala que la exposición a múltiples contaminantes influye en la aparición de diversas enfermedades. Entre ellas destacan las enfermedades respiratorias, cardiovasculares, metabólicas, gastrointestinales, renales, urogenitales, neurológicas, infecciosas y distintos tipos de cáncer. Este amplio margen de efectos adversos subraya la necesidad de prestar atención a la calidad de los alimentos que consumimos.
La infancia como punto crítico
Un estudio de la Universidad Rovira i Virgili, publicado en Food and Chemical Toxicology, enfatiza la preocupante exposición de los niños a metales tóxicos a través de su dieta. Esta investigación resalta la necesidad de implantar políticas de salud pública que controlen y reduzcan la presencia de contaminantes en los alimentos que los más pequeños ingieren, considerando que su desarrollo es especialmente vulnerable a estos impactos.
Fuentes de contaminación en la alimentación
El mismo estudio revela que los niños en Tarragona, en edad preescolar y primaria, “superan” los valores de referencia establecidos para arsénico inorgánico y dioxinas a través de cinco alimentos comunes. Entre ellos, los cereales salados y las patatas sobresalen como fuentes principales de arsénico inorgánico, mientras que el pescado representa el mayor riesgo por metilmercurio y dioxinas. Además, la leche y el yogur son responsables de la ingesta de dibenzofuranos policlorados, seguidos de otros tipos de pescado en el caso de los preescolares y los niños en edad escolar.
Asimismo, investigaciones anteriores de la Universidad de Granada han encontrado compuestos tóxicos en los alimentos que consumen diariamente los niños de las zonas rurales de esta provincia. Estas investigaciones han identificado que «las grasas, el pescado, la carne, los productos cárnicos y los cereales» son algunas de las principales fuentes de toxicidad alimentaria.
Incremento en la exposición a metales pesados
La revisión fue liderada por Biosalud Day Hospital, que también aporta datos sobre la salud de pacientes crónicos. De acuerdo con su análisis, la cantidad de metales pesados en sangre ha incrementado notablemente: del 50 por ciento en 2002 se ha elevado a un 80 por ciento en 2024. Este aumento es un claro indicador de que la problemática se torna cada vez más grave, al tiempo que sugiere un vínculo directo con la contaminación que afecta nuestra alimentación.
Este alarmante aumento coincide con un estudio realizado por el Hospital del Mar, que reveló que un 70 por ciento de la población de Barcelona presenta niveles de metales pesados en su sistema, tales como plomo, plata, arsénico, cadmio, mercurio, antimonio, estroncio y talio, así como seis oligoelementos esenciales que son vitales para la salud.
Consecuencias de la exposición a metales
Los metales más comunes detectados en este estudio fueron, en orden de frecuencia, el mercurio, níquel, aluminio, cadmio, arsénico, estaño, plata y plomo. En un análisis a cinco años, se observó un aumento notable en la exposición al mercurio en adultos y al aluminio en niños, lo que sugiere que las contaminaciones están afectando de manera diferencial a distintas cohortes de edad.
La exposición ambiental y su impacto en la salud
«Los metales pueden estar presentes en el aire, la alimentación, el agua, la ropa, vivienda y objetos cotidianos y forman parte del exposoma, exposiciones ambientales que impactan en la salud y en la carga genética”, explica Mariano Bueno, director de Biosalud Day Hospital. Estos factores no solo provocan enfermedades sino que también pueden acortar la vida, lo que enfatiza la urgencia de tomar medidas efectivas ante esta situación preocupante.


