Actualizado el 21 de febrero de 2025 por Carlos José Belmonte López
Llevar una alimentación sana y equilibrada no es una tarea sencilla. Muchas personas que creen estar haciendo lo correcto en realidad cometen pequeños fallos que a la larga se pueden traducir en serios problemas de salud. Una situación que además avanza sin que nos demos cuenta, haciendo que sea tarde cuando queremos ponerle remedio.
El rol del pescado en nuestra dieta
A pesar de que el pescado es uno de los alimentos más sanos, también hay que consumirlo de manera equilibrada. Así conseguiremos cuidar nuestro cerebro y, sobre todo, nuestro corazón. Este tipo de alimentos son fundamentales para aquellas personas que quieren llevar un estilo de vida saludable, tal y como evidencia un estudio publicado en una reconocida revista científica sobre nutrición.
Una de las cuestiones que mayor controversia genera es la aparición del pescado en nuestras dietas. Todos interpretamos que este tipo de alimentos son algunos de los más beneficiosos para el organismo, especialmente si se consumen por delante de la carne. Sin embargo, lo cierto es que hay que tener también cuidado con la forma en la que tomamos estos productos.
¿Por qué no debemos abusar del pescado en lata?
El pescado, en líneas generales, es un producto enormemente sano. Es básico en una dieta equilibrada porque es una buena fuente de proteínas de calidad. Además, también aporta calcio y ácidos grasos omega-3 esenciales. Todos estos nutrientes son fundamentales para la salud de nuestro corazón y de nuestro cerebro.
Y es que el abuso de ciertos tipos de pescado y el olvido de otros puede hacernos que suframos una descompensación en nuestro organismo. Sobre esta cuestión habla el experto en nutrición Luis Zamora, quien advierte de la importancia de variar y alternar los tipos de pescado que incluimos en nuestra dieta.
Los riesgos de alimentos en conserva
Sin embargo, uno de sus mayores inconvenientes es que a veces es muy difícil encontrar pescado fresco. O el precio en el supermercado o pescadería puede resultar elevado. Por ello, muchas personas se decantan por la opción de consumir pescado en conserva, como el atún o las sardinas. Sin saberlo, incurren aquí en el mayor fallo que se pueda cometer, tal y como explica el nutricionista Luis Zamora.
Cada vez más personas recurren a él de manera abusiva en conserva o en lata, lo que puede desarrollar problemas para nuestra salud. Zamora habla en su sección del programa Atrévete Dial sobre la problemática asociada al consumo excesivo de estos productos enlatados.
El impacto de consumir sólo pescado azul
«Es muy saludable consumir más pescado que carne». Esto lo afirma porque el consumo de estas proteínas hace que disminuya el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares e incluso ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, muchas personas rellenan con pescado en lata, como atún o sardinas, la cuota de pescado mínimo que deberían tomar.
«No podemos comer pescado solo a base de latas, que es lo que le pasa a mucha gente». Zamora advierte que al hacer esto estamos consumiendo sólo pescado azul y no pescado blanco, lo que genera una especie de descompensación en nuestro organismo.
La importancia dealternar los tipos de pescado
Estadísticamente, el pescado en lata suele aportar más sal a nuestro organismo. «La gran mayoría de las conservas son de pescado azul. Hay que comer pescado azul y pescado blanco, por lo que la gente que se alimenta solo de latas tiene esto muy descompensado». Por eso, se recomienda siempre apostar por pescado fresco, ya que su calidad y beneficios para la salud son mucho mayores.
Zamora explica que el pescado blanco aporta proteínas y minerales como el yodo, el fósforo, el selenio o vitaminas del grupo B (B12, B3, B6), que son fundamentales para mantener nuestro sistema inmunológico y nervioso en plena forma.
Pescados como la merluza, el lenguado, el bacalao o el rape son ideales para dietas bajas en grasas y tienen un gusto más suave. Sin embargo, para aquellos que opten por el pescado en lata, deben considerar no solo el propio producto sino también su contexto.
Consejos para una adecuada conservación y consumo
Primero, debemos intentar escoger conservas de calidad, especialmente si planeamos usarlas en bocadillos o ensaladas. En segundo lugar, es esencial alternar entre pescados azules y blancos, dado que el último se puede consumir fresco de forma más económica. También podemos ampliar nuestro consumo a conservas de marisco, que son muy ricas en hierro.
Finalmente, es importante recordar que las conservas al natural son preferibles, ya que reducen el aporte de aceite, especialmente el líquido de cobertura, así como también aquellas que aportan un menor contenido de colesterol y sal. Entre los que más colesterol tienen se encuentran el calamar y, entre los salados, destacan el atún, la melva, la albacora, la caballa y las sardinas.


