Actualizado el 16 de enero de 2025 por Carlos José Belmonte López
El año 2024 cerró con una notable subida en los precios de la cesta de la compra, en especial para alimentos fundamentales como carnes y pescados. Aunque los precios en general han crecido, se han observado disparidades significativas en varios grupos de productos. Por ejemplo, el pescado fresco y congelado se ha encarecido un 8,6% en comparación con el año pasado, mientras que la carne de vacuno ha visto un aumento del 7,3%. Incluso el café ha aumentado su precio un 6,9% en este mismo periodo.
Inflación general y su impacto en los alimentos
A pesar del aumento de precios en ciertos productos, el Índice de Precios de Consumo (IPC) general cerró diciembre de 2024 en un alza del 2,8%. En contraste, el índice de precios de alimentos sólo creció un punto menos, alcanzando un 1,8%. Este escenario sugiere que, aunque los alimentos son más costosos, su incremento es más moderado en comparación con otros bienes y servicios.
Los alimentos que suben y bajan de precio
Aparte del mencionado aumento en el pescado y la carne, se han registrado incrementos en otras categorías alimentarias. Las patatas y los zumos de frutas y vegetales, por ejemplo, han subido un 7,4% y un 10,6%, respectivamente. Sin embargo, también hay alimentos que han visto descensos importantes; el aceite de oliva ha experimentado una reducción del 12,3%, y el azúcar ha bajado un 13,9% en el último año.
Elementos que moderan los precios
Es importante resaltar la desaceleración de la inflación alimentaria en 2024, que se sitúa 5,5 puntos por debajo de la tasa registrada en diciembre de 2023. Este cambio se puede atribuir a la intensa competencia entre los supermercados por recuperar las ventas previas a la pandemia. Las marcas blancas, que representan ya el 48% de la cesta de la compra, están jugando un papel crucial en contener los precios en la industria alimentaria.
Previsiones y tendencias de precios
Sin embargo, la presión sobre los precios persiste, especialmente con el incremento del precio del petróleo Brent, que actualmente cotiza a 80 dólares el barril, superando las previsiones iniciales. Esta situación genera inquietud sobre las proyecciones futuras de precios tanto para alimentos como para otros productos.
Inflación subyacente y su comportamiento
El IPC presenta un aumento de cuatro décimas en comparación con el mes anterior, con un variación mensual del 0,5%. Esto se debe en parte a la subida de los precios de los carburantes, según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Asimismo, la inflación subyacente, que excluye elementos más volátiles como la energía y los alimentos frescos, ha registrado un aumento hasta el 2,6%. Este incremento es significativo y podría ser indicativo de un crecimiento más sostenido en los precios a medio plazo.
Variabilidad en los precios de diferentes categorías
De las 199 subclases de productos que componen el IPC, 150 han visto un aumento de precios en 2024, lo que refleja un escenario económico complicado para los consumidores. Además, entre los 60 productos de la cesta de la compra excluyendo el tabaco, solo 9 han mostrado una tendencia a la baja en sus precios. Esto da cuenta de un panorama inflacionario que afecta a la mayoría de los productos básicos.
Categorías que más impactan el bolsillo
En el panorama económico de 2024, los productos que más han aumentado de precio son el chocolate (+23,9%), los paquetes turísticos nacionales (+21,2%) y la joyería y bisutería (+19,3%). Esto muestra que no solo los alimentos están siendo impactados, sino también otros sectores, lo que resalta la necesidad de monitorear las tendencias de precios en diversas categorías.
Los mayores incrementos y su impacto a largo plazo
A pesar de las subidas, también hemos visto importantes descensos en otras categorías, como los equipos de telefonía móvil (-9,7%) y los combustibles líquidos (-10,9%). Además, a nivel anual, el precio del aceite de oliva ha incrementado un 32,3%, un dato que ilustra cómo algunos productos están experimentando un impacto especialmente severo en el bolsillo de los consumidores.
En conclusión, la situación actual del IPC y la inflación de los alimentos refleja un panorama de complejidad para los consumidores. Con la subida de precios en productos básicos y el incremento en la inflación subyacente, resulta crucial que los consumidores se mantengan informados y ajusten sus presupuestos en consecuencia. Aunque algunos alimentos han experimentado bajadas de precios significativas, otros continúan encareciéndose, lo que sugiere un año desafiante en términos económicos para las familias.


