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FACE denuncia que nueva norma incrementa el IVA del pan sin gluten al 10%

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Actualizado el 3 de abril de 2026 por Carlos José Belmonte López

No somos conscientes de la importancia que tiene hasta que, de repente, te prohíben tomarlo. En este caso, la situación se vuelve aún más compleja para quienes deben seguir una dieta estricta sin gluten. Recientemente, la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) ha expresado su descontento respecto a una nueva norma relacionada con el pan que se está elaborando desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. La federación señala que esta normativa «condena» al pan sin gluten, ya que establece un IVA superior al de los panes convencionales, «al no tener en cuenta sus características especiales de elaboración».

Importancia de la normativa actual

Dentro del contexto de la propuesta, la FACE ha señalado que el Ministerio ha iniciado un proceso de audiencia pública para permitir la presentación de alegaciones sobre el cambio o derogación de varias disposiciones reglamentarias que afectan la calidad alimentaria. Esto incluye una revisión de la definición de pan sin gluten, que es el tipo de pan que deben consumir las personas con enfermedad celíaca.

Hasta ahora, no existía una definición clara para el ‘pan sin gluten’, algo que ha sido reclamado tanto por el colectivo celiaco como por los fabricantes de este tipo de pan. La propuesta busca incluir la denominación del pan común sin gluten en la categoría de ‘pan común’ y el pan especial sin gluten en la categoría de ‘pan especial’. Esto es un avance significativo, ya que facilitaría la regulación y comercialización de estos productos.

Desafíos en la elaboración del pan sin gluten

Sin embargo, la FACE ha advertido que la actual propuesta de modificación de la normativa ignora las diferencias fundamentales en la elaboración del pan sin gluten. En general, este tipo de pan requiere una mayor cantidad de ingredientes, principalmente almidones, para poder obtener características organolépticas similares al pan tradicional que contiene gluten. Esta distinción es crucial, ya que no solo afecta a los fabricantes, sino también a los consumidores que dependen de estas alternativas para su salud.

De acuerdo con la definición que se está proponiendo, «prácticamente ningún pan sin gluten puede entrar dentro de la categoría de ‘pan común’, cuyo IVA es del 4 por ciento. Esta situación implica que la mayoría de los panes sin gluten quedarán fuera de esta categoría y tendrán un IVA superior, que se situará en un 10 por ciento, correspondiente al ‘pan especial’. Esto no solo representa un incremento en el costo para los consumidores celiacos, sino que también pone de manifiesto una discriminación fiscal en relación con sus necesidades dietéticas.

Consecuencias y alegaciones presentadas

Por lo tanto, la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE), junto con las asociaciones que la conforman, considera que la norma que regula el pan debe adaptarse a las características específicas del pan sin gluten. Para ello, han presentado alegaciones a esta modificación. La información sobre esto ha sido divulgada por diversas fuentes, y se espera que se tomen en cuenta las preocupaciones del colectivo afectado.

Un pedido de equidad

El objetivo manifiesto es claro: el pan común sin gluten debe contar con una definición apropiada en función de sus ingredientes, y se busca que tributen de la misma manera que el pan común para la población general. Esto promueve la igualdad y evita el sobrecosto que enfrentan actualmente las personas que deben seguir una dieta libre de gluten.

Implicaciones para los consumidores

Es fundamental que los consumidores celiacos comprendan cómo estas decisiones legislativas pueden afectar su calidad de vida y la economía familiar. La relación entre la normativa fiscal y la salud no solo tiene repercusiones en la accesibilidad a los alimentos, sino que también puede impactar en el bienestar emocional y social de este colectivo.

Si se mantiene un IVA elevado para el pan sin gluten, esto puede limitar las opciones de compra y, en consecuencia, afectar profundamente a quienes dependen de esta dieta. Además, es un recordatorio de la necesidad de que las políticas alimentarias consideren las distintas realidades y necesidades que presenta la población.

En conclusión, la situación actual exige atención y acción. La voz del colectivo celiaco debe ser escuchada y las instituciones deben reconocer la importancia de sus demandas. Es una cuestión de equidad y respeto a los derechos de todas las personas, sin importar sus necesidades dietéticas. La Federación de Asociaciones de Celiacos de España sigue trabajando en este sentido, buscando un marco normativo que garantice tanto la calidad como la accesibilidad de los alimentos sin gluten.