Actualizado el 8 de abril de 2026 por Carlos José Belmonte López
Las manos frías son una sensación común que muchas personas experimentan, incluso sin estar expuestas a un ambiente frío. A menudo, el cuerpo utiliza esta respuesta como una forma de regular su temperatura. En general, no debería causar preocupación. Sin embargo, si esta sensación persiste y se presenta con otros síntomas, podría ser una señal de que es necesario consultar a un especialista.
Deficiencia de hierro: un posible motivo
Recientemente, la nutricionista de Boost UK, Vicky Pennington, ha ofrecido su perspectiva sobre este peculiar síntoma en una colaboración con el medio SurreyLive. Ella sostiene que unas manos frías pueden ser un indicativo de una deficiencia de hierro, un mineral esencial para la salud.
Manifestaciones de la deficiencia
«Las manos frías, la alteración del sentido del gusto y la picazón en las piernas podrían ser signos de una deficiencia de un mineral clave», explica Pennington. Este síntoma, junto con otros como el cansancio, la falta de energía y la sensación constante de extremidades frías, puede tener un fundamento serio. Esta información es corroborada tanto por el National Heart, Lung and Blood Institute como por la Clínica Mayo.
Señales a tener en cuenta
La nutricionista comenta que «muchos síntomas de la deficiencia de hierro reflejan las mismas sensaciones que solemos asociar con el frío, como manos y pies fríos o una piel más pálida de lo habitual». Además advierte que podrían surgir otros síntomas menos comunes, tales como dolores de cabeza recurrentes, caída del cabello, alteraciones en el sentido del gusto, picazón en brazos o piernas e incluso un deseo inusual de consumir sustancias no alimentarias, como hielo, papel o arcilla.
Cómo detectar una deficiencia
Si se presenta alguno de estos síntomas o existe la sospecha de una posible deficiencia de hierro, realizar una prueba rápida puede ser un buen primer paso para conocer los niveles del mineral en el organismo. En caso de resultados bajos, lo más recomendable es visitar a un médico especialista para identificar la causa raíz y discutir el tratamiento adecuado.
Conociendo la anemia ferropénica
La anemia ferropénica es una de las razones más comunes de la deficiencia de hierro en el cuerpo. Esta condición ocurre cuando los niveles de hierro son insuficientes para producir una cantidad suficiente de glóbulos rojos sanos, que son necesarios para transportar oxígeno a los tejidos. El hierro es un componente esencial de la hemoglobina, la proteína en los glóbulos rojos que lleva oxígeno por todo el cuerpo. Sin el hierro adecuado, la sangre no puede transportar el oxígeno de forma eficiente, lo que produce fatiga y debilidad.
Factores que afectan la absorción de hierro
El cuerpo obtiene hierro a través de la alimentación y también lo recicla a partir de los glóbulos rojos antiguos. Sin embargo, hay varios factores que pueden interferir en este proceso. Por ejemplo, un sangrado excesivo, como el que puede ocurrir con menstruaciones abundantes o problemas digestivos como la enfermedad inflamatoria intestinal, puede llevar a una pérdida de hierro superior a la reposición. Esto también es respaldado por investigaciones del Instituto de Salud Carlos III.
Incluso si se consume suficiente hierro en la dieta, varias condiciones pueden dificultar su absorción. Además, una dieta baja en alimentos ricos en hierro, común en personas vegetarianas o con dietas restringidas, puede resultar en una deficiencia de este mineral.
Es importante señalar que algunas etapas de la vida, como el embarazo o la lactancia, incrementan las necesidades de hierro, lo que hace que el organismo requiera un mayor aporte de este mineral para evitar deficiencias.









