Actualizado el 9 de abril de 2026 por Carlos José Belmonte López
La alimentación debe posicionarse en el podium de prioridades en la rutina de una persona. No importa cuáles sean tus preferencias, que siempre puedes apostar por una dieta equilibrada, sin que ello implique renunciar a tus gustos o disfrutar de una deliciosa comida. Sin embargo, es crucial prestar atención a las señales que tu organismo te aporta.
El aumento de enfermedades digestivas
Cada vez más personas sufren en silencio problemas digestivos que, aunque no siempre se identifican a tiempo, pueden tener un impacto significativo en su calidad de vida. Uno de los grupos de trastornos que está viendo un aumento alarmante en su prevalencia son las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII), que se caracterizan por la inflamación crónica del tracto digestivo.
Aumento preocupante en jóvenes
Según el doctor digestivo Juan Arenas, jefe del Servicio de Aparato Digestivo de Policlínica Gipuzkoa, este tipo de dolencias no solo afectan a la población adulta, sino que están cobrando cada vez más protagonismo entre los jóvenes de entre 15 y 35 años.
El doctor Arenas indica que la edad más común para el diagnóstico de estas enfermedades es precisamente entre los 15 y 35 años, lo que signica que cada vez más jóvenes ven afectada su vida diaria debido a estos trastornos digestivos.
Identificación y síntomas de las EII
El aumento de estas enfermedades es una realidad que debemos enfrentar, y es fundamental prestar atención a los síntomas. Consultar a un especialista y no sucumbir a mitos sobre posibles soluciones caseras es clave para una gestión eficaz. Los síntomas más comunes que podrían indicar la presencia de una EII incluyen:
- Dolor abdominal persistente.
- Diarrea crónica, especialmente si se acompaña de sangre o mucosidad en las heces.
- Urgencia para defecar, lo que puede generar una sensación constante de querer ir al baño sin poder controlarlo.
- Pérdida de peso inexplicada y falta de apetito.
Es importante destacar que, aunque estos síntomas pueden ser indicadores de la enfermedad, no son exclusivos de la EII, por lo que siempre es recomendable acudir a un especialista para obtener un diagnóstico preciso.
La realidad de la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn
Dos de las EII más comunes son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. La colitis ulcerosa afecta al colon y al recto, causando inflamación que puede provocar diarrea sanguinolenta, dolor abdominal y mucosidad en las heces. Por otro lado, la enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tracto gastrointestinal, desde la boca hasta el ano. Además de los síntomas mencionados, puede incluir pérdida de peso y falta de apetito.
Mitos sobre el tratamiento
Uno de los grandes mitos que aún persiste en la sociedad es que la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn pueden ser curadas mediante dietas o remedios naturales. El doctor Arenas desmintió este error común, enfatizando que, aunque una alimentación saludable puede ayudar a manejar los síntomas y prevenir brotes, no existen curas milagrosas para estas enfermedades. El tratamiento debe ser supervisado por un especialista, y en muchos casos se requiere el uso de fármacos para controlar la inflamación y evitar complicaciones.
Avances en el tratamiento
Afortunadamente, el avance de la medicina ha permitido el desarrollo de nuevos tratamientos que están mejorando la calidad de vida de los pacientes con EII. Según el doctor Arenas, tratamientos biológicos como los inhibidores de TNF y el ustekinumab, junto a los inmunomoduladores, han revolucionado el manejo de estas enfermedades, ofreciendo una alternativa más efectiva para quienes no responden bien a los tratamientos convencionales.
Además, los nuevos fármacos orales, como los inhibidores de JAK, han demostrado ser efectivos en el tratamiento de estas patologías digestivas, lo que permite a los pacientes llevar una vida más normalizada, reduciendo la inflamación y controlando los síntomas de manera más eficiente.
Diagnóstico y pruebas necesarias
El diagnóstico de la colitis ulcerosa se realiza principalmente mediante una colonoscopia, un procedimiento que introduce una cámara por el ano para observar el estado del colon.
En el caso de la enfermedad de Crohn, además de la colonoscopia, se utilizan pruebas como la gastroscopia, la resonancia magnética y la ecografía, siendo esta última cada vez más popular debido a su facilidad de uso y su carácter no invasivo.
¿Qué hacer si tienes síntomas?
Si experimentas síntomas como dolor abdominal persistente, diarrea con sangre o mucosidad, o una urgente necesidad de ir al baño, es crucial que consultes a un especialista lo antes posible. Un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia entre una gestión eficaz de la enfermedad y el desarrollo de complicaciones severas.
Recuerda, la prevención y el tratamiento adecuado son fundamentales para manejar la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. No ignores los síntomas; si se detectan a tiempo, los avances médicos actuales pueden ofrecer una vida relativamente normal y libre de dolor.









