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Soy investigador en nutrición y el aspartamo podría ser más dañino de lo que creías para tu salud cardiovascular

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Actualizado el 9 de abril de 2026 por Carlos José Belmonte López

Desde hace varias décadas, los edulcorantes artificiales han saturado la industria alimentaria como una alternativa al exceso de azúcar presente en muchos productos ultraprocesados. Refrescos, helados y todo tipo de alimentos preparados han visto cómo estos edulcorantes llegaban como sustitutos saludables del azúcar. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas y estos edulcorantes se han relacionado con varios perjuicios hasta ahora desconocidos.

El aspartamo y sus riesgos

Un nuevo estudio publicado en Cell Metabolism ha puesto foco en un conocido edulcorante: el aspartamo, sugiriendo su potencial para aumentar el riesgo cardiovascular. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había asociado este edulcorante con un mayor riesgo de cáncer, lo que coloca su consumo en el centro del debate sobre la salud pública.

Reacción del organismo a los edulcorantes

Hoy en día, sabemos que ciertos alimentos, especialmente aquellos ricos en carbohidratos simples, provocan picos de azúcar en sangre. Esta elevación de la glucosa, a su vez, genera picos en los niveles de insulina, la hormona encargada de «recoger» el azúcar del torrente sanguíneo. Sin embargo, producir picos de insulina de forma continua es perjudicial.

Infección crónica y resistencia a la insulina

Como resultado de esta exposición constante a insulina, el organismo puede sufrir resistencia y tolerancia a la misma, lo que significa que, aunque se libere insulina, funcionará de manera menos eficiente. Además, un exceso de insulina en la sangre a lo largo del tiempo acarrea múltiples perjuicios, impactando negativamente la salud a medio y largo plazo.

El efecto de los edulcorantes artificiales

A medida que se avanza en la investigación, se ha descubierto que no solo los alimentos naturales son capaces de provocar picos de insulina. Los edulcorantes artificiales, incluidas sustancias no calóricas como el aspartamo, también desempeñan este papel. De hecho, se ha demostrado que el aspartamo provoca aumentos en los niveles de insulina en modelos de laboratorio, lo que podría aumentar el riesgo de aterosclerosis o acumulación de placas en las arterias.

El vínculo entre insulina y aterosclerosis

El aumento de insulina en el organismo no solo se traduce en la absorción de glucosa, sino que también promueve la lipogénesis, es decir, el almacenamiento de azúcar en forma de grasa. Este almacenamiento constante, especialmente en cantidades elevadas, puede aumentar la acumulación de grasa en los órganos y en las arterias. La inflamación resultante es un riesgo mayor para la salud cardiovascular, llevándonos a mayores probabilidades de infartos o accidentes cerebrovasculares.

Investigación sobre el aspartamo

El estudio liderado por Yihai Cao y su equipo en el Instituto Karolinska de Suecia ha revelado que al alimentar a ratones con alimentos enriquecidos con un 0,15% de aspartamo durante 12 semanas, estos desarrollaron placas grasas más grandes y abundantes en sus arterias, además de mostrar niveles más elevados de inflamación. Comparando estos resultados con ratones que no consumieron edulcorantes, las diferencias son drásticas y claramente relacionadas con el consumo de aspartamo.

Detección de insulina y sus efectos

Cuando se analizó la sangre de los ratones, se observaron niveles elevados de insulina tras su exposición al aspartamo. Los investigadores explican que esto no resulta sorprendente, ya que nuestros órganos poseen receptores que detectan el sabor dulce y liberan insulina en respuesta. Dado que el aspartamo es hasta 200 veces más dulce que el azúcar, esto podría alterar el funcionamiento natural de estos receptores, llevando a una mayor liberación de insulina.

CX3CL1: Un descubrimiento importante

Los resultados del estudio también han demostrado que estos niveles elevados de insulina en ratones pueden estimular el crecimiento de placas en sus arterias. Esto sugiere que la insulina puede ser un vínculo crucial entre el uso de aspartamo y los problemas de salud cardiovascular. Investigadores examinaron la señal inmunitaria conocida como CX3CL1, que se activa con la insulina y juega un papel importante en el proceso inflamatorio.

El futuro de la investigación

Como explica Yihai Cao, la CX3CL1 actúa como un «cebo» que atrapa células inmunitarias en las arterias, fomentando la inflamación de los vasos sanguíneos. Sorprendentemente, cuando se eliminaron los receptores de CX3CL1 en ratones alimentados con aspartamo, no se produjo acumulación de placa. Esto podría indicar un papel clave de esta señal inmunitaria en los efectos del aspartamo sobre la salud vascular.

El camino por delante

Mirando hacia el futuro, Cao y su equipo planean investigar si sus hallazgos en ratones se replican en humanos y si la CX3CL1 juega un papel en otras enfermedades crónicas como la diabetes y la artritis. La inflamación de los vasos sanguíneos y sus vínculos con enfermedades como la enfermedad cardiovascular son temas que requieren más atención y estudio.

La certeza de estos riesgos asociados al aspartamo resalta la importancia de ser críticos respecto a los alimentos que elegimos. Con una mayor educación y comprensión de cómo estos edulcorantes afectan nuestra salud, podemos tomar decisiones más informadas sobre nuestra alimentación. ¡La salud es nuestra mayor riqueza!