Actualizado el 9 de abril de 2026 por Carlos José Belmonte López
La decisión más recurrente que suelen tomar algunas personas al intentar mejorar su alimentación es saltarse la cena. Un hábito que muchos interpretan como positivo, pero que puede acarrear problemas de salud a largo plazo. Esto se debe a que nuestro organismo reacciona de manera adversa ante la falta de alimento.
Los peligros de omitir la cena
Algunas de las consecuencias más comunes de no cenar incluyen un aumento de la ansiedad y el deseo de ingerir alimentos poco saludables al día siguiente. Vicente Clemente, experto en nutrición, señala que «algunas personas pueden experimentar un aumento de ansiedad y hambre al día siguiente, lo que les puede llevar a consumir más calorías de las que habrían ingerido con una cena equilibrada». Esta tendencia se presenta debido a la sensación de hambre acumulada durante la noche y puede llevar a comportamientos alimenticios poco saludables.
Por otro lado, el especialista resalta que no hay una única respuesta válida para todos. Mientras que algunas personas podrían adaptarse mejor a no cenar, para otras, las implicaciones de esta práctica pueden ser negativas. «Si nos saltamos la cena con frecuencia, el impacto dependerá de nuestro estilo de vida, metabolismo y necesidades energéticas», explica Clemente, indicando que la flexibilidad metabólica juega un papel crucial en esta cuestión.
¿Qué dicen los expertos sobre no cenar?
Desde la perspectiva de la nutrición evolutiva, los ancestros humanos no tenían acceso constante a los alimentos, lo que sugiere que el cuerpo puede adaptarse a periodos de ayuno. Este punto fue respaldado por un estudio reciente publicado en Nature Medicine que investigó los efectos del ayuno intermitente en personas con obesidad. Sin embargo, Clemente advierte que el sedentarismo y las dietas desbalanceadas actuales pueden convertir esta práctica en un riesgo, ya que saltarse la cena puede provocar una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados al día siguiente.
Importancia de una cena equilibrada
Cenar no solo es crucial para mantener un peso saludable, sino que también es fundamental para la recuperación tras un día de actividad. Los alimentos ingeridos durante la cena son esenciales para la reparación muscular y el equilibrio metabólico. En las palabras de Clemente, «si se ha entrenado o se ha tenido un día exigente, el cuerpo necesita nutrientes, como proteínas y carbohidratos, para reparar tejidos y reponer energía».
Una cena sana y equilibrada favorece además la calidad del sueño. Incluir alimentos ricos en triptófano, como el pavo o los productos lácteos, puede mejorar la calidad del descanso, ya que ciertos nutrientes ayudan a regular el apetito y previenen los atracones al día siguiente. Clemente recomienda cenar entre dos y tres horas antes de acostarse para favorecer una correcta secreción de melatonina.
¿Qué considerar al momento de cenar?
Para ayudar a los lectores a planificar una cena saludable, Clemente ofrece algunos consejos prácticos. Un ejemplo podría ser un salmón a la plancha con espinacas y aguacate o una tortilla con verduras y un poco de arroz al vapor. Además, es fundamental que la cena contenga los siguientes componentes:
- Proteínas de calidad: pescado, huevos, legumbres, carne magra o lácteos.
- Grasas saludables: aguacate, frutos secos, aceite de oliva y semillas.
- Fibra y micronutrientes: verduras y hortalizas para favorecer la digestión.
Conclusiones finales sobre la cena
En resumen, aunque algunas personas pueden pensar que saltarse la cena les ayuda a adelgazar, este enfoque puede ser contraproducente y puede llevar a un aumento de la ingesta calórica al día siguiente. «Saltarse la cena ayuda a adelgazar si contribuye a un déficit calórico sin generar un aumento del hambre compensatoria al día siguiente», detalla Clemente. Sin embargo, el riesgo de caer en patrones de alimentación no saludables es alto.
Además, es crítico destacar que «no sirve de nada saltarse la cena si el resto de las comidas están basadas en alimentos ultraprocesados o excesivamente calóricos». La clave está en mantener un enfoque equilibrado y consciente hacia la alimentación, garantizando que cada comida, incluida la cena, sea nutritiva y adecuada a nuestras necesidades individuales. Llevar una alimentación sana y equilibrada es esencial para gozar de una buena salud física y mental.









