Actualizado el 17 de mayo de 2026 por Carlos José Belmonte López
La flexibilidad metabólica es crucial para el rendimiento diario de nuestros cuerpos, pero muchas personas hoy en día han perdido esta capacidad. Esta pérdida se traduce no solo en dificultades para realizar actividades cotidianas, sino también en una dependencia excesiva de la glucosa. Esto puede generar altibajos en la energía y provocar que se sienta hambre a intervalos más cortos de lo normal.
Señales de pérdida de flexibilidad metabólica
Una de las señales más evidentes de que hemos perdido flexibilidad metabólica es la incapacidad de funcionar adecuadamente en ayunas. Esto se traduce, por ejemplo, en dificultades para concentrarse, entrenar o incluso trabajar de forma efectiva. A menudo, las personas que experimentan este problema también reportan síntomas como tristeza e irritabilidad.
Isabel Belaustegui, especialista en Anatomía Patológica y autora del libro Optimiza tu metabolismo, explica que cuando la flexibilidad metabólica se ve comprometida, el cuerpo se convierte en algo similar a un tren que, al llegar a una bifurcación, no puede cambiar de vía. «Es como si la manivela se atascara; seguimos utilizando la glucosa aunque la ruta de esta vía haya llegado a su fin y deberíamos recurrir a la grasa en su lugar”, señala.
Nos falta energía y sentimos hambre
Cuando esto ocurre, podemos experimentar una falta de energía estable y una necesidad constante de comer cada pocas horas. «No logramos utilizar la energía almacenada en nuestro cuerpo en forma de grasa”, añade la doctora Belaustegui. Esto explica por qué algunas personas tienen dificultades para mantener un peso saludable a pesar de esforzarse por llevar una alimentación equilibrada y mantenerse activas, así como el acúmulo de grasa en áreas como el abdomen.
Una capacidad que se entrena
La buena noticia es que la flexibilidad metabólica no está perdida para siempre. Es completamente posible entrenarla y así recuperar esta función esencial del organismo. Esto significa que podemos volver a emplear la grasa como fuente de energía y no solo depender de la glucosa.
Para esto, es esenciales ajustes en nuestra alimentación. Belaustegui indica que una dieta rica en carbohidratos de rápida absorción, como los elaborados con harina blanca, y el consumo de alimentos azucarados son perjudiciales. Estos factores, junto con el sedentarismo y el estrés, contribuyen a la pérdida de flexibilidad metabólica.
Cómo recuperarla
- Para comenzar a regenerar la flexibilidad metabólica, es recomendable evitar los alimentos que la perjudican y optar por aquellos que la favorecen. Esto incluye los carbohidratos de bajo índice glucémico, que se hallan en verduras, hortalizas y cereales integrales, así como grasas saludables presentes en el aceite de oliva virgen, aguacate, aceitunas, frutos secos y semillas.
- El ayuno intermitente es otra estrategia eficaz. Practicarlo ayuda a facilitar el cambio a la vía de la grasa, y una forma sencilla de iniciarlo es adelantando la cena y retrasando el desayuno.
- Además de las elecciones alimentarias, el ejercicio físico juega un papel clave en la recuperación de esta habilidad metabólica.
- El descanso adecuado también es crucial para mejorar la respuesta metabólica.
- Finalmente, es esencial tratar de reducir la carga de estrés, eliminando tareas no indispensables de nuestro día a día.
La importancia de la flexibilidad metabólica
Belaustegui concluye enfatizando que recuperar la flexibilidad metabólica es esencial no solo para asegurar una adecuada disposición de energía en el día a día, sino también para establecer una relación sana con la alimentación y lograr un peso óptimo. Esta capacidad es una herramienta poderosa que, si se entrena adecuadamente, mejora nuestra salud en general y nuestra calidad de vida.
Así que, si alguna vez te has sentido fatigado o con hambre a pesar de haber comido, podría ser momento de evaluar cómo tu cuerpo está utilizando sus fuentes de energía y qué pasos puedes tomar para optimizar tu metabolismo.



