Actualizado el 20 de junio de 2026 por Carlos José Belmonte López
La pasta es, desde hace décadas, uno de los platos más habituales en la gastronomía de medio mundo. Desde macarrones hasta espaguetis a la boloñesa, su popularidad es indiscutible. Sin embargo, existe una preocupación creciente entre las personas sobre las calorías que aporta este alimento. En este contexto, el nutricionista Pablo Ojeda ha compartido en el programa de radio Las mañanas Kiss un curioso truco para que los hidratos —también el pollo o las patatas— engorden mucho menos y, al mismo tiempo, se mejore la salud intestinal.
Cómo reducir las calorías de los hidratos de carbono
Según explica Ojeda, es posible modificar la composición de los hidratos de carbono de manera sencilla para que aporten menos energía al organismo, sin sacrificar sabor ni beneficios. Asegura que «los hidratos de carbono, por cada gramo, contienen aproximadamente cuatro calorías. Sin embargo, existe una manera de reducir esa cantidad hasta unas 2,5 calorías por gramo.» Esta afirmación es alentadora para quienes disfrutan de la pasta, el arroz o las patatas, pero están preocupados por su ingesta calórica.
La clave: el almidón resistente
La transformación de los hidratos de carbono se basa en un cambio en la estructura del almidón, que se convierte en lo que se conoce como almidón resistente. Este tipo de almidón es menos digerible para el cuerpo humano, lo que significa que produce menos calorías. El proceso es bastante sencillo: después de cocinar alimentos ricos en hidratos de carbono, como arroz o pasta, es crucial enfriarlos. «Cuando el hidrato está recién hecho y calentito, su composición facilita una rápida absorción por parte del organismo, lo que conlleva una energía rápida», explica Ojeda. No obstante, al enfriar el alimento, «las moléculas de almidón se recolocan de tal manera que se convierten en almidón resistente«.
Beneficios adicionales del almidón resistente
Este tipo de almidón ofrece varias ventajas para nuestra salud. Al ser más difícil de digerir, proporciona menos calorías al cuerpo y actúa como un prebiótico excelente para la microbiota intestinal. Según Ojeda, esta estrategia no solo ayuda a reducir el aporte calórico de los hidratos de carbono, sino que también mejora el bienestar general. Es interesante cómo pequeños cambios en nuestra cocina diaria pueden tener un impacto significativo en nuestra salud.
El almidón resistente es un tipo de fibra con múltiples efectos positivos para la salud. Como señala el nutricionista: «Es de los mejores prebióticos que existen para tu microbiota.» Esta microbiota es fundamental, ya que juega un papel clave en el proceso de digestión y se encuentra directamente relacionada con la regulación de la inflamación en el organismo. Pero, ¿qué significa esto en la práctica?
El impacto en la salud emocional y física
Una microbiota saludable contribuye a una mejor absorción de nutrientes y a la producción de serotonina, conocida como la hormona de la felicidad. Según Ojeda, «esto puede influir en cómo te sientes a nivel físico y emocional». De esta manera, no solo se trata de un enfoque nutricional, sino que también se abordan aspectos del bienestar integral de las personas.
Disfrutando de la pasta sin preocupaciones
Es comprensible que muchas personas piensen que este método de enfriar los alimentos implica consumir comida fría, algo que no siempre resulta apetecible. Sin embargo, Ojeda aclara que no es necesario: «Si se calienta nuevamente el alimento, este no pierde esa estructura molecular que adquirió al enfriarse. Sigue siendo almidón resistente». Esto implica que se puede disfrutar de la pasta o el arroz caliente sin perder los beneficios del almidón resistente.
Una simple estrategia para una alimentación más saludable
En conclusión, este truco, que puede parecer desconocido para muchos, permite que los hidratos de carbono sean menos calóricos y más beneficiosos para la salud intestinal. Además, su implementación es sencilla y no requiere grandes cambios en la cocina diaria. Como dice Ojeda, «Es una manera muy sencilla de hacer que ese almidón engorde un poquito menos.» Con este conocimiento, las personas pueden disfrutar de sus platos favoritos sin la culpa asociada al conteo de calorías.



