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Ni jamón ibérico ni jamón serrano: moderar su consumo es clave para la salud y prevenir el cáncer

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Actualizado el 17 de mayo de 2026 por Carlos José Belmonte López

El jamón serrano es un alimento icónico de la gastronomía en España, presente en innumerables celebraciones, especialmente durante la época navideña. Sin embargo, diversas recomendaciones de expertos en salud han puesto de relieve la necesidad de moderar su consumo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido directrices indicando que la carne roja debería consumirse solo una vez a la semana, y se ha asociado su ingesta a un aumento del riesgo de cáncer de colon.

El vínculo entre el consumo de carne y el cáncer

Un reciente estudio, que se considera uno de los más exhaustivos realizados hasta la fecha, ha explorado la relación entre el consumo de carne roja y el riesgo de desarrollar cáncer. Esta investigación fue llevada a cabo por científicos de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California y publicada en la revista científica Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention. Los hallazgos revelan que un mayor consumo de carne roja se asocia con un incremento en la posibilidad de contraer cáncer.

La perspectiva de los nutricionistas

La nutricionista Arantza Ruiz de las Heras, miembro de la Sociedad Española de Dietética y Nutrición (SEDYN) y dietista-nutricionista en el Hospital Universitario de Navarra, aclara que el jamón serrano no se clasifica como un embutido, a pesar de ser un derivado cárnico. Su producción implica un proceso de salazón, lo que le otorga unas características específicas que lo diferencian de otros productos.

Ruiz de las Heras advierte que, aunque el jamón serrano tiene un gran valor gastronómico, su consumo debe abordarse con precaución. El alto contenido en grasas saturadas, sal y calorías no lo convierte en un alimento apto para el consumo diario. Por consiguiente, se sugiere que la ingesta de jamón serrano sea ocasional. "Saludable no es, y está recomendado como un consumo ocasional el jamón serrano", enfatiza la nutricionista.

«Saludable no es, y está recomendado como un consumo ocasional el jamón serrano»

Recomendaciones y consumo moderado

Ruiz de las Heras también destaca que los peligros asociados con el consumo de carnes procesadas no implican que disfrutar de una porción de jamón serrano de vez en cuando signifique necesariamente desarrollar cáncer. Sin embargo, es fundamental moderar su consumo. "Cuanto menos, mejor", afirma. La OMS, a través del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, ya había señalado en 2015 la conexión entre carnes procesadas y ciertos tipos de cáncer, particularmente el colorrectal.

A pesar de sus limitaciones, Ruiz de las Heras subraya que no hay alimentos estrictamente prohibidos, aunque sí es recomendable adoptar una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y fuentes de proteínas de alta calidad. "Dentro de un plan saludable, donde hay muchos vegetales, tomar un poco de jamón serrano no es problemático. Al final hay que comer de manera equilibrada y variada", concluye.

Preguntas comunes sobre el consumo de jamón

  • ¿Cuáles son las diferencias entre jamón ibérico y serrano?
  • ¿Qué es mejor: el jamón cocido o el jamón de York?

Con la creciente preocupación por los hábitos de alimentación, es natural que surjan preguntas sobre la calidad y la idoneidad de los distintos tipos de jamón. Sin embargo, es crucial recordar que la clave está en la moderación y en garantizar una alimentación variada y equilibrada. El jamón serrano, aunque apreciado, debe ser consumido con precaución dentro de un marco dietético más amplio que priorice la salud.

Por lo tanto, al disfrutar de este manjar español, la consciencia sobre sus implicaciones nutricionales puede contribuir a una vida más saludable y equilibrada. Mantener este tipo de hábitos alimenticios, especialmente en contextos festivos, resulta crucial para la preservación de la salud a largo plazo.