Actualizado el 25 de julio de 2026 por Carlos José Belmonte López
Una de cada ocho mujeres sufrirá cáncer de mama a lo largo de su vida, convirtiéndolo en el tipo más común de cáncer entre las féminas. Aunque en los últimos años los avances en tratamientos y diagnósticos han mejorado notablemente las tasas de supervivencia, un diagnóstico temprano sigue siendo un factor decisivo en el tratamiento exitoso de esta enfermedad.
Importancia de un diagnóstico temprano
El diagnóstico temprano se traduce en mejores pronósticos. Realizar una autoexploración periódica, acudir a revisiones médicas recomendadas y hacerse una mamografía cada dos años a partir de los 50 años son pasos fundamentales para detectar cualquier anomalía en las mamas. Esta rutina de chequeos no solo ayuda a identificar tumores en etapas iniciales, lo que facilita su tratamiento, sino que también empodera a las mujeres con conocimiento sobre sus cuerpos.
¿Qué es una mamografía?
La mamografía es una prueba diagnóstica que permite detectar lesiones en la mama. Esta técnica es esencial no solo para pacientes que presentan síntomas, sino también para mujeres asintomáticas que podrían tener calcificaciones, asimetrías o nódulos sospechosos. “Es una prueba rápida, segura y efectiva para identificar lesiones mamarias, ya sean benignas o malignas”, señala el doctor Javier Sánchez-Bordona Marqués, especialista en Diagnóstico por la Imagen del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.
¿Cómo se realiza la mamografía?
La mamografía dura aproximadamente 15 minutos. “Cuando llegas, lo primero que hacemos es un cuestionario sobre tu salud y antecedentes, que es fundamental para el análisis posterior de los resultados”, afirma el doctor. Dependiendo de la razón para la mamografía, esta puede ser un ‘cribado’, es decir, una revisión sistemática para mujeres sanas, o una ‘mamografía diagnóstica’, que se realiza cuando hay alguna anomalía o síntoma como bultos o secreciones.
Una vez completado el cuestionario, la paciente se viste con una bata y se coloca frente al mamógrafo. Se realizan Dos proyecciones por cada mama: cráneo-caudal y oblicua mediolateral. En el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid también realizan mamografías mejoradas en 3D (tomosíntesis), que ofrecen imágenes más detalladas del tejido mamario.
Recomendaciones previas para una mamografía
Aunque la mamografía puede hacerse en cualquier momento del mes, hay algunos aspectos que pueden facilitar la experiencia:
- Evita desodorantes, lociones o perfumes en la zona de las axilas y pechos para que no interfieran con la toma de imágenes.
- Retira cualquier objeto metálico, como joyas en la zona del pecho.
- Usa ropa cómoda que permita descubrir fácilmente la parte superior del cuerpo.
- Si estás lactando, es recomendable vaciar el pecho antes de la prueba para una mejor realización.
Posibles molestias y contraindicaciones
La mamografía es una técnica ágil; sin embargo, la compresión que se aplica durante el procedimiento puede generar ligeras molestias. “Normalmente, esas sensaciones duran unos 15 segundos por proyección. Al final, son cuatro proyecciones en total”, aclara el doctor Sánchez-Bordona.
En cuanto a la seguridad, se trata de una prueba que utiliza baja radiación. “Los beneficios superan ampliamente los posibles riesgos”, enfatiza el especialista. Para aquellas mujeres que se han sometido a una cirugía de implantes mamarios, no hay mayor riesgo en realizarse una mamografía. Si bien se pueden requerir proyecciones adicionales para una mejor visibilidad, las complicaciones son raras.
Interpretación de los resultados
Los resultados de una mamografía suelen estar disponibles una semana después de la prueba. Estos diagnósticos suelen ser cruciales para determinar el camino a seguir, ya sea un seguimiento regular, pruebas adicionales, o en el mejor de los casos, la tranquilidad de saber que no hay anomalías.
Conclusiones
El cáncer de mama es una realidad que afecta a muchas mujeres, pero el diagnóstico y detección precoz, a través de prácticas como la mamografía, pueden marcar la diferencia en la lucha contra esta enfermedad. La educación sobre la salud mamaria, acompañada de una actitud proactiva hacia la autoexploración y revisiones regulares, resulta esencial para fomentar la detección temprana y mejorar las posibilidades de tratamiento eficaz.
Al mantener una actitud atenta y informada sobre el cuidado de la salud, las mujeres no solo protegen su bienestar, sino que también contribuyen a crear una cultura de prevención, vital en la lucha contra el cáncer de mama.



